Espacio que pretende resguardar voces y conocimientos desde el abordaje de la
bibliotecología. Documentación de archivos orales sobre el patrimonio cultural intangible
conservado en la memoria de los libros vivientes. Entrevistas a bibliotecarios sobre el rol social
de la profesión. Reflexiones en torno a la bibliotecología indígena y comunitaria.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Entrevista a Hernán Esteban Martínez, estudiante de Bibliotecología del ISFD yT N° 35 de Monte Grande, Buenos Aires, Argentina


Noticia biográfica:

Hernán E. Martínez tiene 41 años, cursa actualmente 1er. año de la Tecnicatura Superior en Bibliotecología en el Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nro 35 de Monte Grande, provincia de Buenos Aires. Es especialista en Tecnologías de la Información, hace 15 años que trabaja en el rubro y actualmente lleva adelante una PyME que da servicio a empresas y particulares. Ha estado a cargo de jefaturas de Soporte Técnico en empresas como Correo Argentino y Organización Techint. Es diseñador gráfico y fotógrafo.

Entrevistador: Daniel Canosa

- ¿Por qué la Bibliotecología?
Porque amo todo lo que tiene que ver con ella, en principio los libros, los documentos, la información, las bibliotecas. Pero también amo todo lo que la Bibliotecología puede hacer por una sociedad y por un país: ciudadanos más y mejor informados, niños mejor preparados para construir el futuro, empresas más productivas y competitivas. Veo a la Bibliotecología bien aplicada como el motor que permite posicionarnos en el mundo sin dejar de saber quiénes somos y porque somos así.

- Antes de descubrir la profesión ¿ha frecuentado la consulta en bibliotecas? ¿Ha manifestado afición por la lectura, por alguna expresión artística, literaria o cultural en particular?

He frecuentado bibliotecas desde que tengo memoria, sea con motivo de tener acceso a textos escolares o con motivo de acceder a textos de esparcimiento. También recuerdo concurrir a la biblioteca de mi pueblo en busca de respuesta a temas e inquietudes que los libros de la biblioteca familiar de mi casa no me brindaban. Con respecto a mis aficiones, además de la lectura, me apasiona la fotografía y todo lo que tenga que ver con la imagen en general (soy diseñador gráfico) Me gusta mucho la música, no concibo un día de mi vida sin escuchar música, también me gusta mucho el cine, quisiera poder tener más tiempo para disfrutar más de ese arte en particular.

- Dos preguntas en una ¿Cuál fue el libro que más lo influenció? y ¿Qué está leyendo actualmente?

El libro que más me influenció fue “El Principito”, de Saint Exúpery, a pesar de haberlo leído con tan sólo 9 o 10 años me produjo un hondo impacto. Actualmente estoy leyendo dos libros, “Mi hijo el Che”, de Ernesto Guevara; y “El Aleph” de Jorge Luis Borges.

- ¿Cómo definiría a un bibliotecario?

Mi mirada del bibliotecario cambió desde el momento en que opté por seguir esta carrera, antes tenía la mirada de un profesional que se encargaba de todo el proceso relacionado con el servicio del préstamo, comprar, catalogar, gestionar usuarios en una base de datos. Hoy lo veo como un actor fundamental en la actual sociedad del conocimiento y la información, alguien que puede hacer la diferencia en ámbitos diferentes como pueden ser el educativo, el académico, el de las ciencias, la política, las artes.

- ¿Qué opina del rol social del bibliotecario?

Bueno, respecto a este tema he notado como dos posturas diferentes tanto en alumnos como en profesores. Están aquellos que ponen el foco en las técnicas, el estudio de la disciplina desde el punto de vista de la aplicación de determinados instrumentos y saberes; y están los que hacen hincapié en el rol del servicio a la sociedad, de preservar el rol tradicional del bibliotecario como ser el apoyo y difusión de la lectura, de los eventos culturales, la promoción de los distintos grupos que conforman una sociedad etc. Parecería que ambos caminos transcurren en paralelo sin cruzarse nunca, cuando en mi opinión deberían complementarse uno con el otro. En lo personal, me interesa mucho el rol social que pueda tener el bibliotecario, para mi es uno de los mayores atractivos de la carrera. Voy a contar una anécdota que me sucedió con respecto al rol social de algunas profesiones. Soy fotógrafo, hago fotografías de todo tipo, comercial, artística, promocional, y también fotografía social. En un momento dado me tocó cubrir el acto inaugural de un importante hospital de la región, se trata de un hospital que recibe casos a nivel nacional. Se había armado el acto para que se difundiera en los medios, y había figuras políticas como ser el Intendente, el Gobernador y el Presidente de mi país, además de una gran cantidad de público local. Las fotos a políticos suelen provocar siempre las mismas reacciones entre el público, a favor o en contra dependiendo del “color” de cada uno. A los pocos días nos citan nuevamente a varios periodistas y fotógrafos porque autoridades del hospital nos iban dar un recorrido por las instalaciones previo a la puesta en funcionamiento. Nuevamente me aseguré que las fotografías estuvieran correctas técnicamente, pero dado que la situación era más informal me dediqué a sacar a personas y detalles que en el primer acto no hubiera podido. Tomé algunas fotos al personal de limpieza, el de laboratorio, el de recepción y finalmente a una enfermera y un enfermero, quienes gentilmente posaron con su mejor sonrisa. El reportero que habitualmente trabaja conmigo compartió mi álbum de fotos en el muro de su Facebook, se trata de una persona con una red de contactos enorme. Un mes después se me ocurrió mirar las reacciones que habían ocasionado mis fotografías, y entre comentarios varios, había uno que me marcó bastante. Era el comentario de la madre de la enfermera. En el mismo relataba lo orgullosa que estaba de que su hija haya elegido seguir esa carrera, y de haber conseguido ingresar a ese hospital de tanta importancia. La foto había sido compartida y luego se multiplicaron comentarios de conocidos de la enfermera. Fue bastante movilizador. No fue la mejor foto ni la más artística, pero había tomado vuelo propio. Había cumplido un rol social como documento que guarda un momento, importante para determinadas personas, para la posteridad. Espero poder como bibliotecario aplicar aún más este tipo de competencias al servicio de una sociedad tan necesitada de tantas cosas.

- Con respecto al plan de estudios de la carrera ¿Considera que sus contenidos favorecen la adquisición de conocimientos y desarrollo de habilidades vinculados al rol social del bibliotecario?

No del todo. Si bien alguna materia lo fomenta y brinda material al respecto, no hay una política educativa que articule ese tipo de temáticas en varias materias. Por lo cual termina quedando librado a la postura que tenga el docente.


- Se habla frecuentemente de un cambio de paradigma dentro de la profesión (pasando del paradigma de la información al de la comunicación), según su enfoque particular, ¿Percibe ese cambio en el tratamiento docente de cada materia?

Yo noto ese cambio de paradigma, pero no lo veo como un quiebre, sino más bien como una evolución. No noto que se haya abandonado un paradigma para ir a pararse completamente en el otro. Aunque mientras respondo esto, lo hago viéndolo con una visión de conjunto de parte de la sociedad toda, no sólo de la profesión. Porque el profesional está inserto en la sociedad a la cual le brida su “profesión”. Respecto a la orientación de nuestros docentes, es un poco lo que comentaba antes, hay como dos escuelas, una que dice que sólo lo técnico es lo importante, que se puede prescindir de todo lo otro. La otra escuela pone el acento en la parte humanística y social. Entiendo que ambos aspectos son relevantes en esta profesión, pero, como informático de varios años he visto como muchas aplicaciones que hoy realizan procesos de forma automatizada o desatendida, años atrás dependían de un puesto de trabajo que llevara la misma operatoria, en mucho más tiempo. Para todo lo que tiene que ver con lo técnico es conveniente estar bien informado, mirar hacia otros países, sobre todo aquellos que fueron y son pioneros en el uso de técnicas y tecnologías aplicadas a todo lo que tiene que ver con las Ciencias de la Información y la Bibliotecología.

-En el caso que, promovido por el docente, haya realizado una práctica académica o pasantía en alguna unidad de información ¿Considera que los conocimientos adquiridos fueron suficientes para desempeñarse en tales prácticas? ¿Qué conocimientos tuvo que aplicar?

He tenido la oportunidad de trabajar mediante una pasantía en una Biblioteca Popular, y lo aprendido desde el punto de vista técnico me ha servido en los procesos de catalogación, análisis y clasificación, siempre con la guía del bibliotecario titulado, que resultó invalorable. Además he colaborado con la Biblioteca en la organización de dos eventos socio-culturales de relevancia (Biblioteca Humana como Libro Humano y Té Galés) por lo cual puedo decir que la práctica de campo es fundamental para el futuro profesional.

- ¿Considera que la bibliografía utilizada en materias relacionadas con tecnologías de comunicación e información se encuentra actualizada? ¿Considera válido el equilibrio entre teoría y práctica en relación a los conocimientos técnicos impartidos en la carrera?

Con respecto a este punto soy crítico con respecto al equipamiento más que con la bibliografía. Los equipos informáticos tienen una obsolescencia muy grande, estamos hablando de PCs con Windows XP en el año 2017. Tal es así, que en el momento de presentar un trabajo práctico o hacer un examen de tipo práctico me fue imposible guardar el archivo, en varios equipos distintos. Se podría solicitar la donación de equipamiento más actual. No tomé contacto con el estado de los equipos si no hasta que me presenté a dar libre el examen final a fin de año, pero pienso proponerme para darles una mano en un tema que conozco. He trabajado en una empresa que hacía ese tipo de donaciones y parte de mis responsabilidades era llevar adelante toda la gestión.

-¿Suele participar en listas bibliotecarias? ¿Considera interesante el nivel de los debates? ¿Cómo percibe en dicho espacio la recepción de temas políticos?

Sí, tengo bastante participación. A veces me limito sólo a leer los temas que van surgiendo, en otras ocasiones participo activamente. Como en todos los ámbitos, hay diferentes niveles de debates, como diferentes tipos de personas. Respecto a los temas políticos a mí en lo particular me resulta espinoso. Veo como propio de los argentinos el buscar aquello que nos divide en lugar de hacer hincapié en aquello que nos une. Se podrían lograr muchas cosas dando un debate de personas inteligentes, trabajando unidos por el bien común, más allá de gobiernos de turno.

-Como estudiante ¿Presenció en el aula un debate / clase/ conversación /comentario / reflexión y/o contenido sobre la necesidad o no de contar con sindicatos / gremios / asociaciones en temas relativos a derechos laborales? En caso que la respuesta resulte negativa ¿Considera de utilidad profesional que el docente favorezca espacios de discusión y debate sobre estas temáticas?

He presenciado comentarios en alguna oportunidad, muchas menos de los que desearía. Los sindicatos suelen ser un arma de doble filo, en la historia de nuestro país han resultado eficaces contra ciertos males y atropellos, producto de las clases dirigentes (políticas, económicas) pero los efectos adversos de los mismos son la corrupción e impunidad con la que se mueven los referentes sindicalistas, por lo que la pregunta es si es mejor el remedio o la enfermedad. Respondiendo a la última pregunta, si, siempre y cuando tengamos espacios de discusión serios y responsables; y no se limite a tratar de imponer una ideología o a hacer propaganda militante, como he visto que ha sucedido en alguna ocasión.


- El concepto de neutralidad en la profesión ha dividido las aguas ante las problemáticas sociales y políticas que inciden en alguna medida en el contexto bibliotecario, según lo vivenciado como alumno de la carrera ¿desde el aula, recuerda si algún docente ha interpelado y/o analizado esta cuestión?

Es difícil mantenerse neutral en una sociedad como la Argentina, que tiene tantas carencias y necesidades; entiendo que una de las cuestiones fundamentales de la biblioteca es entregar servicio a la comunidad, siempre desde sus recursos, sean las personas, la colección, talleres a la comunidad, etc. Algunos docentes nos han reforzado esa visión, haciendo hincapié en la biblioteca como motor de alfabetización informacional, promotora de valores y de la identidad cultural. Otros docentes nos brindaron una visión de un bibliotecario bastante más neutral, enfocada en el contexto de la biblioteca jurídica, en la cual, y dado el perfil del usuario, es necesario el secreto profesional, y la imparcialidad al momento de recuperar documentación que será utilizada en el ámbito de la justicia. Finalmente entiendo que será el bibliotecario, con sus experiencias, su formación y su ética, el que deberá ver en que dirección aplica sus esfuerzos.

-¿Cómo percibe a la bibliotecología en contextos interdisciplinarios? ¿Resulta visible? ¿Siente que la carrera le otorga elementos para dar respuestas a problemáticas sociales que otras disciplinas sí ofrecen? (ejemplo inclusión social, problemáticas de minorías sociales, desastres ambientales, conflictos bélicos, problemáticas jurídicas, etc.)

Lo considero un ideal, aunque no me ha resultado muy visible salvo algunos pocos casos puntuales. Al respecto algunos docentes vienen realizando, de forma extra curricular, un gran esfuerzo, como fue el caso de la Biblioteca Humana, en el que se han expuesto a la comunidad diferentes problemáticas en representación de estas minorías (personas recuperadas de adicciones, veteranos de guerra a los que les cuesta re insertarse laboralmente, etc.) y la respuesta del público fue muy favorable.

-¿Recuerda en alguna clase que el docente haya abordado cuestiones vinculadas a bibliotecas en contextos sociales vulnerables? (comunitarias, rurales, campesinas, indígenas, carcelarias o de temas relativos a minorías, desplazados sociales, multiculturalidad, comunidades sexuales, bibliotecas humanas, etc.)

Si. En varias oportunidades se han tratado ese tipo de cuestiones en clase, y por diferentes docentes. Tenemos docentes que han trabajado con comunidades indígenas, carcelarias, campesinas, bibliotecas humanas, etc. Creo profundamente que uno de los roles que no ha de perder de vista la bibliotecología es el de facilitar el acceso a la información y el conocimiento a este tipo de grupos sociales, algunos de los cuales piden ayuda a gritos para contar con mejores oportunidades de las que les tocaron. Es una parte del Manifiesto de la ONU. Pero esto no puede quedar en intensiones, en un idealismo vacío de acciones. Muchas de estas personas dependen de grupos de voluntarios para acceder a una mejor salud, educación o calidad de vida.

-Si le fuera dado proponer modificaciones en los planes de estudio de la carrera ¿En que aspectos técnicos y/o humanísticos focalizaría su atención? ¿Favorece la institución académica escenarios de discusión y debate que habiliten posteriormente la concreción de dichas propuestas por parte de los alumnos?

Yo pondría mucho el foco en la deontología profesional, hay ejemplos en otras áreas de excelentes profesionales, bien calificados técnicamente, pero a los que les falta el costado humanista, ético, el poner el esfuerzo en el bien común y no en el propio. Si bien se han dado algunos debates, también es justo reconocerlo, a los alumnos parece preocuparnos poco este tipo de cuestiones.
En una conferencia que dictara en nuestra institución (el ISFD y T Nro. 35 de Monte Grande) el Dr. Pedro López López, de la Universidad Complutense de Madrid, nos hablaba de la importancia de tener materias relacionadas con Derechos Humanos, con el fin de formar profesionales más ubicados en el contexto histórico y a la vez más críticos con la información, tanto la que circula como la que no (con esto último me refiero a que no circula por intereses varios) a veces, no ya como bibliotecarios si no cómo ciudadanos, olvidamos cuales son nuestros derechos y obligaciones. Un filósofo griego definió al ciudadano no como alguien que habita un determinado lugar o región, si no como una persona que se involucra en la vida diaria de la política en democracia.

-Se habla frecuentemente de la lenta desaparición del libro impreso, incluso en foros de bibliotecología, en su caso como estudiante ligado permanentemente a la utilización de dispositivos físicos, digitales y/o virtuales ¿Qué le provoca esta situación?

Bueno, yo soy una persona que ama el libro tradicional. Para mí se trata del soporte ideal para leer, me gusta sentir su tacto, su peso, cosas de las que carece un texto electrónico. Me provoca tristeza pensar que el libro tradicional como lo conocemos pueda llegar a desaparecer, o quede relegado a algunos pocos ámbitos. Hay algo de inexorable, el libro digital ya nos permite llevar encima una biblioteca encima en unos pocos gramos, pero pienso que hay dos cosas que harán que el libro continúe vivo por muchos años más (espero sinceramente no equivocarme) una es que se ha vuelto más accesible y masivo aún, llegando a nuevos públicos, encontrándose muchos sitios web, blogs y foros con usuarios que califican y opinan sobre los libros, esto en paralelo con los críticos especializados; lo veo más democrático. La segunda cuestión es un fenómeno que he visto en la industria de la música, la llegada del formato MP3 amenazó con arrasar los formatos tradicionales. Hasta que lentamente el tiempo fue poniendo las cosas en su lugar, y hoy se vuelve a revalorizar el disco de vinilo y la buena calidad de las grabaciones (aunque hoy existen archivos digitales que no tienen nada que envidiarles a los formatos físicos) En muchos hogares audiófilos conviven lo tradicional con lo nuevo. Pienso que con los libros puede suceder algo similar. Según el antropólogo Roger Bartra, “los libros no van a desaparecer, los textos impresos y los electrónicos son complementarios”. Será cuestión de que los responsables del márketing y todos aquellos actores de la industria del libro tengan buenas ideas. Se me ocurre por ejemplo diferentes ediciones con diferentes tipos de tapa (dura, blanda) ediciones de lujo, etc. De todos modos tiene que haber un punto de equilibrio, estamos hablando de Cultura, el promocionar más a un tipo de libros que a otros (por ejemplo best sellers) terminaría siendo contraproducente para lo que uno espera de este mundo que es la pluralidad de voces lo más amplia y universal posible.

Muchas gracias Hernán

Daniel Canosa

Nota: la entrevista ha sido publicada en el número 51 de la Revista Fuentes, perteneciente a la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia.

martes, 12 de diciembre de 2017

El último viaje de Valentín Moreno


Recientemente, por intermedio de la artesana y maestra qom Ana Medrano, supe que falleció en noviembre el legendario Valentín Moreno, el más anciano del barrio toba de Derqui, según dijeron por un estado gripal mal curado. Ana comentó que el día que se fue para el hospital lo hizo caminando, por eso la sorpresa de la comunidad, que no esperaban este desenlace, también agregó que muchos chicos del barrio estuvieron llorando porque les gustaba pasar por lo de Valentín para escuchar sus historias, doy fe de ese comentario, a Don Valentín le gustaba conversar debajo de su árbol, cada vez que iba a visitar la comunidad el estaba hablando con investigadores, periodistas, profesionales de distintas disciplinas, pero también con pastores, docentes, alumnos, era lo que se dice una persona de conocimiento, que le daba un valor fundamental a la palabra.

Nunca podría olvidar la vez que lo entrevisté, porque fue mi primera entrevista para el Fondo Oral de la Biblioteca Qomllalapqi, recuerdo que desde la ventana de la biblioteca se veía su casa, que quedaba justo enfrente, esto fue un sábado de octubre de 2009, en donde Valentín Moreno ofreció un testimonio basado en los recuerdos, en las experiencias compartidas, en el duro recorrido que lo llevó de Chaco a Buenos Aires, verdadero libro viviente del Centro Comunitario Daviaxaiqui, hijo del cacique Don Francisco Moreno, un pi’oxonaq que curaba con diversas técnicas, y que tuvo un conocimiento profundo del monte chaqueño. Volví a escuchar el audio que comparto al final de este homenaje, contando que había nacido en una zona de cañaverales y bueyes, que había aprendido a andar a caballo a los 7 años, y de cómo lo había afectado la muerte de su padre, experiencia que lo marcó para siempre.

Hubo algo que Ana dijo que me dejó pensando: “que bueno que lo suyo quedó grabado”, a veces pienso que es el único consuelo de esa biblioteca, saber que se pudo recuperar algo de lo mucho que se sabe, algo de lo mucho que se perdió, el sencillo y profundo acto de guardar una memoria, de que lo aprendido se vuelva a compartir, que las verdades no formen parte del olvido.

Suya fue la idea de introducir la venta de artesanías en colegios de la zona, para generar un sustento por fuera de los trabajos temporarios que realizaban en la comunidad, lo que lo llevó a establecer un convenio con 400 escuelas del Partido de Pilar, fue uno de los 14 artesanos que dieron nacimiento a la cooperativa de trabajo en Ciudadela, entendió que solo desde el fortalecimiento de la identidad era posible persistir en un contexto cultural diferente, en tal sentido resultó histórico para el barrio el día que Valentín fue con sus artesanías a ver al director de un colegio, donde no solo vendió todo lo que había llevado sino que también le propusieron dar una charla para los alumnos, no lo supo en ese momento, pero esa experiencia motivaría que sus paisanos empezaran a producir artesanías para vender en la vía pública, en centros culturales, escuelas y colegios de la zona, fue una manera de encontrar una solución a la pobreza.

Hubo algo que recuerdo de aquella entrevista y era la preocupación de Moreno por la pérdida de la lengua materna, problemática que el libro viviente relacionó con la negación de la raza y con la división que provocó en algunos vecinos la intromisión de la religión, debilitando la cultura. Supo como pocos del Chaco profundo, ese que no aparece en los relatos periodísticos, ni en los manuales escolares, ese que tenía por contexto un monte impenetrable, allá en Las Palmas, donde había nacido.

La última vez que lo vi habrá sido a principios de agosto, salía de compartir un encuentro en la casa de Roque y Ana, cuando al llegar a la esquina lo veo como siempre debajo del árbol, me acerqué a saludarlo y me pidió un favor, que deja un poco al desnudo su modo de ser, por la confianza que solía tener en personas desconocidas, resultó ser que le habían pedido una foto histórica, en la que Valentín aparece vestido de soldado mientras hacía el servicio militar, esa foto se la solicitó una abogada para un trabajo de investigación, documento que nunca mas fue recuperado por Valentín, y del que tanto lamentó desprenderse, fue entonces que había quedado en averiguar quien tenía esa foto, un dato que finalmente no pude conseguir y que pensaba comentárselo en la última visita que tuve a la comunidad este año, a fines de septiembre, pero las lluvias y el barro me impidieron bajar a conversar, pienso en cuantos de esos documentos (fotos, videos, CD’s con grabaciones, libros, folletos), que formaban parte de lo poco que tenían, terminaron en otras manos bajo intereses ajenos.

Al finalizar la entrevista, Valentín, cuyo nombre originario es Onaxantac, dijo esta frase, que representa el sentido de su compromiso por la identidad cultural indígena:
“para que nosotros podamos recobrar algo de lo que significa un cacique”.

Descanse con los suyos Don Valentín, los antiguos qom, los que tuvieron que hacer el último viaje, porque anduvo mucho en esta vida, una bella parábola que lo llevó a cruzar un puente desde Chaco hasta Derqui, quienes formamos parte del Orejiverde, al igual que la comunidad del barrio toba de Derqui, deseamos que su memoria no se pierda, porque cultivó como pocos la sabiduría de una cultura, porque su palabra merece ser recordada, porque fue el primero de todos sus paisanos.


Testimonio de Valentín Moreno, libro viviente del Centro Daviaxaiqui

Versión para El Orejiverde:
http://www.elorejiverde.com/el-don-de-la-palabra/3593-el-ultimo-viaje-de-valentin-moreno

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Bibliolanchas en red: la feliz parábola de los barcos llevando libros


He aquí un ejercicio simple que tiene por anclaje tanto un carácter semántico como arborescente, guarda relación con una noticia compartida en las listas de bibliotecología por la bibliotecaria Marisa Negri, que me retrotrajo a un tema que se vincula con otras experiencias profesionales que pueden tomarse como punto de referencia para replicar y/o complementar acciones representativas en contextos similares.

Se trata la de Biblioteca Popular Santa Genoveva, ubicada en el Arroyo Felicaria s/n en la 2da sección del delta de San Fernando, Buenos Aires, y cuyos responsables tuvieron la feliz idea de establecer un servicio denominado "Bibliolanchas en red", destinado a tres comunidades rurales, que de este modo pasan a estar unidas por un programa de cooperación internacional entre Argentina, Chile y Colombia para fortalecer el acceso a la información y a la literatura de niñ@s y jóvenes. 

La red surge en principio de la Misión de Cooperación Argentina - Colombia impulsada por la CONABIP y Cancillería Argentina en la que 4 representantes de bibliotecas populares participaron del proceso de creación y fortalecimiento de tres bibliotecas en Popayan, El Paraíso y Villa Victoria. La Biblioteca Pública Villa María del Corregimiento de Villa Victoria, a orillas del Río Guamés y cercana al Putumayo ha inaugurado su biblio-bote replicando la experiencia de la bibliolancha de la Biblioteca Popular Santa Genoveva del delta de San Fernando.

A estas dos iniciativas se ha sumado el barco Felipe Navegante que realiza una tarea similar en la Isla de Chiloé con la coordinación de la bibliotecaria Teolinda Higueras Vivar, con quien los bibliotecarios tienen pautada una reunión para avanzar sobre el primer proyecto conjunto; la recopilación de mitos y leyendas ilustrados por los chicos. Según ha comentado Marisa, las tres bibliolanchas están vinculadas a bibliotecas que tienen sede en las Islas del Delta bonaerense, posee una colección de aprox. 6000 volúmenes e intenta especializarse en literatura isleña.

Recientemente la Bibliolancha de la Biblioteca Popular Santa Genoveva cumplió 10 años de servicio recorriendo largas distancias de ríos del Delta del Paraná y del Río de La Plata, llevando entre otras cosas el programa “Poesía en la Escuela”, talleres de escritura y lectura,  obras de teatro,  kayakistas a competencia  y  también llevando libros a distintos eventos,  como el ocurrido este año en el “Encuentro de Kayakistas” que se realizó en la isla Martín García.

El antecedente venezolano

Cabe señalar otras experiencias, que podrían aportar elementos que se adapten al ejemplo argentino, en este caso existe un antecedente en Venezuela [Pérez Redondo, 2007], los servicios móviles bibliotecarios del Estado Amazonas, compuestos por el bibliobús, bibliomóvil, bibliolancha, bibliofalca y bibliobongo. Se tratan de transportes terrestres y fluviales que recorren los poblados y los ríos de Amazonas. Desde su implementación en 1968 (creado por el Banco del Libro), los bibliobuses tuvieron por función promover la lecto-escritura, incluyendo servicios de extensión como proyección de películas, obras de teatro, títeres, manualidades y ajedrez. En 1986 surge la bibliolancha, concebida como un modelo de extensión de la Red de Bibliotecas Públicas, atendiendo a las comunidades indígenas ribereñas del río Sipapo y del Orinoco. En 1992 surge el Bibliobongo, elaborado a partir de la corteza del árbol “Palo de Mure”, moldeado por los propios indígenas, logrando aumentar el número de comunidades atendidas (jivi, Piaroa, Kurripaco, Mixto y Piapoco) cuyo recorrido abarca desde el Puerto de Samariapo hasta San Carlos de Río Negro, transportando cajas viajeras (recipientes de plástico como también bolsos impermeables) que contienen libros y revistas para toda la familia, además de una pequeña ludoteca, películas y material deportivo. Una de sus fortalezas ha sido la recuperación de leyendas indígenas, contando con un bibliotecario de la etnia Piapoco, hablante del idioma jivi. Finalmente en 1997, con el objetivo de ampliar la cobertura del servicio bibliotecario público del Estado Amazonas a las poblaciones indígenas situadas al sur del Estado, surge la Bibliofalca, con apoyo de UNICEF, que incluye sala de lectura para actividades pedagógicas  y préstamos de material bibliográfico, promoviendo la producción audiovisual de materiales bilingües y ampliando la ruta desde Samariapo hasta macuruco, llegando a cubrir un área de 32 comunidades pertenecientes a los municipios de Autana y Atabapo, sumando la etnia Baniva entre los pueblos beneficiados con el servicio

En 2003 parte de estas experiencias fueron publicadas por la bibliotecaria Milagro Medina de Silva en el libro “Acceso a los servicios bibliotecarios y de información en los pueblos indígenas de América Latina” (memorias del seminario en Lima, Perú), cuyo artículo, presentado en el emblemático Encuentro Latinoamericano sobre la atención bibliotecaria a las comunidades indígenas (México), fue titulado “Participación comunitaria: Una realidad a través de la bibliofalca amazónica”, allí la autora ha enfocado su atención en la problemática de los grupos minoritarios que no cuentan con acceso a los servicios básicos de una biblioteca, en este caso mediante algún tipo de embarcación.

Considerando el contexto geográfico (comunidades venezolanas cuya proximidad al límite territorial con Colombia ha generado convenios de cooperación entre ambos países para alentar el desarrollo cultural de las poblaciones), el trayecto fluvial recorrido por la inicial Bibliofalca Amazónica de Venezuela les permitió a las diversas poblaciones asentadas en los márgenes de los ríos tener acceso a la lectura y a múltiples servicios de extensión bibliotecaria, de algún modo se ha tratado de adecuar convenientemente la formación del personal a cargo y los servicios en este tipo de embarcaciones para garantizar respuestas a la demanda de información. La experiencia venezolana ha permitido corroborar que, una vez iniciados estos servicios -básicamente acercando materiales a las comunidades- generaron por parte de las poblaciones aledañas, la solicitud de los mismos. Lo que habla de sectores desatendidos por carecer de bibliotecas estables en escuelas cercanas. Estos servicios móviles suplen con actividades de extensión bibliotecaria necesidades concretas de información.

El paradigma de la literatura isleña


Los ríos del Delta guardan un embrujo particular, parte de todo ese misterio fue captado por la cámara del cineasta Gustavo Fontán en películas como “el limonero real” (versión cinematográfica de la novela homónima de Juan José Saer), y muy especialmente El rostro, que refleja la historia de un hombre que llega en un bote a una isla sobre el río Paraná, reencontrándose con sus muertos y con sus pájaros, con la música del río y con sus dolores, también con sus silencios (se recomienda especialmente la lectura de textos del cineasta en su blog, donde reflexiona profundamente sobre lo que genera dicho entorno). Es posible percibir en la proximidad de esos ríos la necesidad de una escritura que intente tornar visible el paso de los botes en la penumbra, la caída del sol, el rumor de las aguas cuando llegan a una orilla de piedras y ramas, la sensación de que alguien esta por venir o aparecer, una noción de entropía en un contexto que parece ausente, en tal sentido resulta inevitable  recoger historias sobre personas que viven en las aguas del Delta, tarea por demás fascinante para una biblioteca (de hecho Marisa Negri comentó que la biblioteca intenta especializarse en literatura isleña), esto me hizo acordar un caso muy particular, precisamente la de un escritor que vivió en el Delta, y que fuera entrevistado por la periodista Laura Ramos, quien publicó su historia bajo el título “el escritor linyera”, se trata de un tal Osvaldo Baigorria “el trashumante”, escritor, periodista y docente argentino, quien tuvo una vida muy intensa como viajero, llegando a residir en Perú, Costa Rica, México, Estados Unidos, España, Italia y Canadá (donde desarrolló proyectos de investigación sobre narrativas aborígenes, minorías y medios de comunicación). En un momento del relato, Baigorria comentó lo siguiente sobre el Delta:

“Hay que cuidarse de no caer en el agujero negro. La isla te aferra y sumerge en su interior, los pies se hunden, el piso te chupa como arena movediza. Es un agua oscura la que te tironea y te fija en el barro. Y el Delta es opaco, reserva su energía, jamás muestra su fondo”.

Dice el autor que el viajero que se interna en el Delta no sabe cuándo va a poder regresar. Como se verá, se trata de un mundo oculto, en el que la no presencia y la lejanía nos hacen balbucear ideas desde una periferia.

Entre pantanos, ríos e islas los botes de la Genoveva van llevando libros, hay que imaginarse al isleño esperando en la orilla, a que esas lecturas lo acompañen cuando el apacible brillo del sol se hunda en el río al final de la jornada, feliz parábola.

Datos de contacto de la Biblioteca:
Mail de la biblioteca: bibliogenoveva@gmail.com 

Como llegar: Embarcación Estación Fluvial de Tigre con la Empresa Interisleña, se calcula aproximado dos horas de navegación.

Mapa:

Blog de Marisa Negri:
Bibliografía consultada:
Acceso a los servicios bibliotecarios y de información en los pueblos indígenas de América
Latina. Memorias del Seminario en Lima, Perú (2003). Lima, Perú, IFLA/ALP

Encuentro Latinoamericano sobre la atención bibliotecaria a las
comunidades indígenas – México, D.F., 2000

Gustavo Fontán (blog)

Medina de Silva, Milagro. Participación comunitaria: Una realidad a
través de la bibliofalca amazónica. En: Encuentro Latinoamericano sobre la
atención bibliotecaria a las comunidades indígenas – México, D.F., 2000.
p. 113-122.

Pérez Redondo, Oskar Pablo (2007). Bibliofalca, innovadora experiencia bibliotecaria en las comunidades indígenas del Orinoco medio. Caracas: UNICEF

Laura Ramos. El escritor linyera (2013). Disponible en:

jueves, 30 de noviembre de 2017

Entrevista a Julián Meclazcke, estudiante de bibliotecología de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Buenos Aires, Argentina


Noticia Biográfica

Julián Meclazcke se encuentra estudiando la Licenciatura en Bibliotecología y Ciencia de la Información en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata. Actualmente se encuentra finalizando la práctica profesional de graduación, habiendo terminado de cursar la carrera en el año 2016. Desempeña tareas ad honorem en la Biblioteca Popular Francisco Romero Delgado y realizó la práctica de graduación en la Biblioteca Pública de la UNLP. Asimismo es adscripto a la cátedra de Historia del Libro y las Bibliotecas con el fin de desarrollar una investigación respecto del aporte bibliotecológico de la vicedirectora de la Biblioteca Pública Hanny Simons, que cubrió el cargo durante el período 1919-1948.

Entrevistador: Daniel Canosa
- ¿Por qué la Bibliotecología?

Al leer y pensar una respuesta formal a esta pregunta, al instante surgen en mi memoria múltiples momentos en los que se me ha formulado, ocasionalmente, e incluso en condiciones más desfavorables para pensar una respuesta adecuada. Pero ahora, que puedo hacerlo de forma apropiada, espero no extenderme demasiado; en primer lugar, confieso que desde el día que supe de la existencia de la carrera, no quise ni pude dirigirme hacia la profesionalización inicial en otra disciplina.

Cuando elegí la carrera, tanto como ahora, sentía un considerable afecto hacia los libros tanto como objeto de lectura como por el tipo de entidades de importancia sociocultural para el cambio y el desarrollo que representan. El ideal guía, que hasta hoy conservo casi intacto, es el de hacer que esa relevancia social de los libros, la información, y cualquier objeto intelectual semejante o vinculado, puedan ser alcanzados por cualquier individuo que así lo quiera. Solía resumir esto en una frase, en mi mente: “Difundir el conocimiento”.

Volviéndome al período de elección, hay una serie de eventos que posiblemente me marcaron sin que yo les diese la suficiente importancia; por entonces, una profesora de lengua y literatura del secundario decidió que mi decisión de carrera universitaria había sido equívoca, y al menos una vez durante tres o cuatro clases discutíamos – en plena clase, yo sentado y la docente al frente – sobre por qué no me volcaba a la literatura y por qué sí hacia la bibliotecología. La discusión finalizaba alrededor de un tópico que marca claramente mi elección hasta el día de hoy. Criado en una casa de docentes secundarios, conociendo las peculiaridades de ese trabajo para la difusión del conocimiento, no sólo me distanciaba la pasión por los libros en-sí, sino la diferencia entre los grados de intervención intelectual que implican una profesión y la otra con respecto al usuario/alumno que se encuentra al final del camino.
Todavía concuerdo con mi defensa, o al menos lo que recuerdo de ella. Entendiendo la biblioteca como una entidad activa, servicial, no sólo de apoyo a la educación sino promoviendo por sí misma la cultura, pero que responde, a final de cuentas, a la voluntad de cada uno (seducida o no por las diversas técnicas bibliotecarias de difusión) de vincularse a ella.

- Antes de descubrir la profesión ¿ha frecuentado la consulta en bibliotecas? ¿Ha manifestado afición por la lectura, por alguna expresión artística, literaria o cultural en particular?

Antes de conocer la profesión como la conozco hoy, mi contacto con bibliotecas había sido bastante escaso, en parte, probablemente, por mi forma particular de vincularme con la lectura, de forma más solitaria. Solía frecuentar la biblioteca de mi escuela secundaria cuando el clima me impedía vagar por los alrededores, y gracias a estas breves experiencias tuve mis primeras nociones de las responsabilidades bibliotecarias. Los libros que se encontraban en la estantería abierta me resultaban entonces bastante somníferos (enciclopedias antiguas, índices de animales, entre otros), y la atención me generaba algunas dudas.
Manifesté tempranamente afición por la lectura, lo que quizá se corresponda con la influencia lectora de mis padres (quienes ejercen la docencia) desde la infancia. Dicha afición se fue diversificando lo suficiente como para profundizar en el género literario e inmiscuirme también en otros tópicos, como la sociología, la historia, la filosofía, y algunas otras disciplinas que suelen suscitar mi curiosidad.

- Dos preguntas en una ¿Cuál fue el libro que más lo influenció? y ¿Qué está leyendo actualmente?

El libro que más me influenció probablemente compita, por centésimos, con el que le sigue en la lista. Habrán de ser “La importancia de vivir” de Lin Yutang y “Resurrección”, de León Tolstoi. En este momento estoy leyendo “La Náusea”, de Jean Paul Sartre.
Algo de literatura existencialista, literatura rusa, y cierta afición por los relatos de Jack London y Horacio Quiroga también deberían ser justamente mencionadas en la lista de influencias considerables.

- ¿Cómo definiría a un bibliotecario?

Definiría a un bibliotecario como aquella persona que es responsable ante su comunidad de usuarios de ofrecer múltiples oportunidades de lectura y acceso a la información, haciendo de guía al brindar dichos servicios si resultase necesario. Es el responsable, también, de ofrecer un espacio que permita el estudio o el ocio, nucleando distintas actividades culturales y sociales en el mismo. Dicha responsabilidad no se limita sólo a una tarea pasiva de atención acotada sino también a la apelación activa al público, buscando crear en y con el mismo un público lector. La diferencia radica en, por ejemplo, la reacción que ofrecemos como bibliotecarios ante la solicitud de un libro (por ejemplo, para lectura ociosa). Buscar y prestar sólo ese libro o, en cambio, referenciar también otros, invitar a leer a un ambiente confortable, crear más motivos de lectura, y si es posible, al final del día, más lectores.

- ¿Qué opina del rol social del bibliotecario?

En primer lugar, creo que es de indiscutible relevancia. Como lo he mencionado en las otras respuestas, el bibliotecario necesariamente ha de tener un papel activo para facilitar y garantizar el acceso a la cultura y al conocimiento de todos aquellos que lo requieran y lo necesiten, favoreciendo la reducción de la desigualdad en las oportunidades de informarse, aprender o comunicarse.
Prescindo de utilizar el término “brecha”, prefiriendo hablar de desigualdad en el acceso; considero que esta es la fracción de la desigualdad social que como profesionales somos responsables de reducir al mínimo, dadas nuestras posibilidades. El rol social, desde esta perspectiva, resulta de evidente relevancia.
Un bibliotecario que no cumple su función en este sentido y que hace de su biblioteca un fuerte de su propia comodidad personal y no una institución que invite y dé cobijo en su interior, que de oportunidades de esparcimiento y que facilite el aprendizaje personal, no debería llamarse bibliotecario, sino, como se suele decir, un guardián. En nuestras sociedades necesitamos un rol activo de profesional, cuyo compromiso no se detenga en la misma mesa de atención o de procesamiento, sino que esté al servicio, como ya mencioné, de los que lo necesiten.

- Con respecto al plan de estudios de la carrera ¿Considera que sus contenidos favorecen la
adquisición de conocimientos y desarrollo de habilidades vinculados al rol social del bibliotecario?

Respecto a este punto considero que, haciendo un balance de los contenidos de la carrera, la mayor parte de estos promueven activamente la configuración de un rol social del futuro profesional. Haría falta un análisis más riguroso, quizá, para ver qué áreas de estudio favorecen o desfavorecen, por contener o carecer, dichos contenidos de concientización social.
Personalmente, considero que éste último es el mayor reto para nuestra formación profesional; mientras ciertos campos de nuestra disciplina se han plegado a una concepción más humanística y social, otros, que pueden considerarse nucleares en nuestra profesión, permanecen reticentes frente a una mayor flexibilidad disciplinar. Esto es, adoptar perspectivas con mayor apertura de miras o alternativas más analíticas a ciertas prácticas, en cierto grado, obscurantistas y mecanicistas, que si bien suelen ser de impetuosa necesidad para nosotros, no deberían estar exentas de juicio y análisis, pues esto desfavorece el desarrollo integral de nuestro campo.
Aun así, como estudiante pude observar como la carrera fue mutando, y actualmente se está diseñando una reforma del plan de estudios que probablemente se dirija en este sentido.


- Se habla frecuentemente de un cambio de paradigma dentro de la profesión (pasando del paradigma de la información al de la comunicación), según su enfoque particular, ¿Percibe ese cambio en el tratamiento docente de cada materia?

Desde mi perspectiva, considero que se está produciendo un viraje considerable en el tratamiento de los contenidos, desde hace no mucho tiempo. Los contenidos brindados por la mayor parte de las materias están incorporando contenidos comunicacionales, orientados a un tratamiento social de la disciplina, aunque es una tendencia aún incipiente, es fácilmente perceptible al transitar los últimos años de la carrera, donde se encuentran las cátedras de mayor contenido humanístico.

-En el caso que, promovido por el docente, haya realizado una práctica académica o pasantía en alguna unidad de información ¿Considera que los conocimientos adquiridos fueron suficientes para desempeñarse en tales prácticas? ¿Qué conocimientos tuvo que aplicar?

En mi caso elegí realizar, como vía de graduación, una práctica profesional. La misma la realicé en la Biblioteca Pública de la universidad, y pude experimentar el ejercicio laboral bibliotecario en todos los sectores de la biblioteca, que se corresponden con las partes de la cadena documental. En ningún momento pude percibir que lo aprendido fuese insuficiente para comprender los pasos y procesos a seguir y llevar a cabo, sino más bien, en ocasiones, que lo aprendido era bastante más sofisticado, quizá, que la práctica.

Los puntos más dificultosos solían ser aquellos que implicaban cierto grado de exposición social, tales como acompañar una visita guiada o atender al público, que solía aparecer en grandes cantidades en la institución. Dada mi falta de experiencia previa en trabajos de servicio de atención, estas tareas me costaron de una forma más significativa. Si bien sabía los pasos a seguir, alcanzar ciertas técnicas me llevó su tiempo. A pesar de esto, puedo afirmar que, al final de la experiencia, había adquirido una facilidad considerable, acrecentada por experiencias actuales en otras bibliotecas. En suma, apliqué conocimientos aprendidos de catalogación, clasificación, trabajo con publicaciones periódicas, servicio de referencia básica y especializada, gestión de colecciones y administración. La carencia más considerable que pude percibir en mi formación fueron las técnicas de interpelación al usuario (ya no en teoría sino con sujetos reales), las cuales pude lograr gradualmente en el transcurso de la práctica.

- ¿Considera que la bibliografía utilizada en materias relacionadas con tecnologías de comunicación e información se encuentra actualizada? ¿Considera válido el equilibrio entre teoría y práctica en relación a los conocimientos técnicos impartidos en la carrera?

Sí. Considero que la bibliografía de las materias relacionadas a las TICs se encuentra actualizada y en constante mejora, lo cual es de hacer notar frente a la vertiginosidad de los cambios tan sólo en la última década. Respecto de la relación entre teoría y práctica, considero que la carrera se orienta hacia un equilibrio considerable al incorporar mayor fundamentación teórica allí donde se carecía de ella, pasando de una preparación técnica a una más integral, tanto desde la perspectiva bibliotecológica como la académica. Si bien, como ya afirmé anteriormente, existen áreas de menor fluidez teórica, no me sorprendería que en un futuro cercano incluso estas diversifiquen sus contenidos y favorezcan un perfil más investigativo de profesional.

-¿Suele participar en listas bibliotecarias? ¿Considera interesante el nivel de los debates? ¿Cómo percibe en dicho espacio la recepción de temas políticos?

Ocasionalmente, participé en reuniones o debates del claustro de alumnos de bibliotecología, como también de encuentros de bibliotecarios de bibliotecas populares. La mayor parte de los debates, sino todos, han sido de gran interés. Por ejemplo, relacionados a como se debería actuar frente a despidos, frente a la falta de pago de subsidios, entre otros. La recepción de los temas políticos es abierta; si bien suele haber múltiples opiniones encontradas, a la hora de tomar decisiones el acuerdo suele ser sencillo de alcanzar.  

-Como estudiante ¿Presenció en el aula un debate / clase/ conversación /comentario / reflexión y/o contenido sobre la necesidad o no de contar con sindicatos / gremios / asociaciones en temas relativos a derechos laborales? En caso que la respuesta resulte negativa ¿Considera de utilidad profesional que el docente favorezca espacios de discusión y debate sobre estas temáticas?
 
No recuerdo haber presenciado el tratamiento de dicha temática en clase, aunque es posible que si haya percibido comentarios, en su momento. Si el recuerdo no me traiciona, al abordarse el tópico, la opinión solía ser favorable a cubrir dicha necesidad. Considero favorable de igual manera, el tratamiento, discusión o debate sobre dichas temáticas, ya que ponen en valor la práctica de nuestra profesión en el contexto social y económico, así como también reafirma una apuesta por el desarrollo cultural.


- El concepto de neutralidad en la profesión ha dividido las aguas ante las problemáticas sociales y políticas que inciden en alguna medida en el contexto bibliotecario, según lo vivenciado como alumno de la carrera ¿desde el aula, recuerda si algún docente ha interpelado y/o analizado esta cuestión?

Si, recuerdo múltiples ocasiones en las que se abordó el tema de la neutralidad, desde diferentes posturas. Si bien resulta difícil darse cuenta para el estudiante en sus primeros años, al inmiscuirse en los vericuetos de la disciplina termina siendo fácil discernir la presentación de la postura neutral, sea llevada a cabo esta por un docente o en un colega bibliotecario. La postura de la neutralidad, como mito ininteligible y confuso, se presenta al no presentarse. Se traduce en acusaciones hacia la “parcialidad”, al bibliotecario que se levanta de su asiento para ofrecer un libro a  alguien que observa la puerta de la biblioteca pero no se anima a entrar, quien sabe por qué miles de temores posibles, en una sociedad altamente competitiva y desigual.
En clase he observado también la postura favorable a la intervención del bibliotecario en el desarrollo social y cultural, esto salía con facilidad a la luz en las cursadas vinculadas a la historia de la Bibliotecología (tanto general como nacional, pasando, por ejemplo, por las primeras políticas sarmientinas y la concepción de las bibliotecas públicas como herramientas para la elevación cultural hasta concepciones mas contemporáneas) o las políticas del tratamiento de la información. El juicio que solían realizar dichos docentes era completamente distinto respecto de la función de la biblioteca como institución al servicio de la sociedad.
Como bibliotecólogo en vísperas de licenciarme,  jamás podría hablar del trabajo que realizo como trabajo neutral. Esta postura está en las antípodas de mi motivación inicial hacia la bibliotecología; la de concebir el conocimiento como un derecho y una necesidad para el desarrollo, y también se encuentra en oposición a mi propia experiencia con las bibliotecas. Actualmente colaboro en una biblioteca popular que se remonta a los orígenes del partido socialista, y cuyo acervo documental posee una gran diversidad político-sociológica (de la cual no pude evitar enamorarme, con folletería que va desde los primeros pensadores socialistas y la FORA hasta el peronismo, y sumando). También he aportado alguna ayuda a una incipiente biblioteca cuya base ideológica, aun siendo popular, es otra mucho más reciente. Disfruto del tipo de atención y servicio que se brinda en este tipo de bibliotecas, muchas veces a cargo de bibliotecarios que, si bien pueden no compartir formas de pensar o “portar camisetas”, comparten el gusto por movilizar el saber, prefiriendo que un libro se desgaste con el uso antes que por los años. Como profesional podría realizar préstamos e ingresar material ignorando la relevancia del material con el que trato, tratando todo recurso bibliográfico simplemente como objeto. Pero la realidad es que en mi caso, estos objetos están totalmente vacíos de neutralidad. Tienen un impacto, y al preservarlos y difundirlos, se garantiza la diversidad. Diversidad que no busca la “neutralidad objetiva” sino todo lo contrario, amenazar el statu quo del sentido común altamente mediatizado con el saber físico almacenado por la misma comunidad a lo largo del tiempo, y así propiciar su propio desarrollo social, educativo y cultural.
Por último, he de decir que si detrás de la neutralidad en la bibliotecología lo que se esconde es un tipo abstracto de ideal democrático, creo firmemente que no es para individuos neutrales la tarea de lograr que se escuchen todas las voces, incluso las que ya se apagaron hace tiempo o fueron (y son) silenciadas.

-¿Como percibe a la bibliotecología en contextos interdisciplinarios? ¿Resulta visible? ¿Siente que la carrera le otorga elementos para dar respuestas a problemáticas sociales que otras disciplinas sí ofrecen? (ejemplo inclusión social, problemáticas de minorías sociales, desastres ambientales, conflictos bélicos, problemáticas jurídicas, etc.)

Mi perspectiva al respecto es que la bibliotecología se está posicionando cada vez más, si bien tímidamente, en contextos interdisciplinarios. Si bien la disciplina atraviesa desde la revolución de las TICs, entre otros factores, un severo replanteamiento identitario, es probable que sea dicha causa la que favorezca la inserción de la misma en un plano más interdisciplinar, tomando herramientas de otras disciplinas pero sin perder su identidad nuclear.
Esto último es de gran relevancia ya que, la interdisciplinariedad debe complementar y no necesariamente reemplazar, porque si lo hiciese estaríamos acotando (o podando) nuestra disciplina para hacerla encajar en el ámbito de las ciencias sociales, cuando lo que debemos hacer es estudiarla para descubrir aquellos vértices de la misma que nos permitan vincularla con las otras. Por el momento es aún difícil de visualizar, pero no lo es el hecho de que se encamina hacia tal fin. Considero que la carrera brinda elementos propios de nuestro campo para abordar problemáticas sociales, teniendo un primer lugar asegurado la inclusión social. Ocasionalmente también respecto de desastres ambientales, brindándonos las herramientas para reaccionar ante dichos eventos. Respecto de conflictos bélicos o minorías sociales, así como de problemáticas jurídicas, no recuerdo mención en mi transcurso por la carrera, aunque si he leído al respecto de todas ellas en diversas ocasiones fuera del contexto académico.

-¿Recuerda en alguna clase que el docente haya abordado cuestiones vinculadas a bibliotecas en contextos sociales vulnerables? (comunitarias, rurales, campesinas, indígenas, carcelarias o de temas relativos a minorías, desplazados sociales, multiculturalidad, comunidades sexuales, bibliotecas humanas, etc.)

Si, recuerdo varias ocasiones. Generalmente se abordaba el tópico para concientizarnos respecto de las mayores dificultades que puede presentar el trabajo en una biblioteca de dichas condiciones, no desaconsejándolo sino alertándonos; no es tan fácil aplicar las nociones disciplinares aprehendidas en dichos contextos, que suelen estar desprovistos de recursos y en los cuales el ingenio suele ser la mejor salida para seguir adelante.
Más tarde comprobaría dichas afirmaciones en mi práctica externa a la carrera, en distintas bibliotecas populares y a través de la experiencia de allegados. Quizá aún podrían agregarse más herramientas en la formación del bibliotecólogo para poder actuar con mayor facilidad y menor improvisación en dichos contextos bibliotecarios, que distan de ser sencillos y ocupan un porcentaje muy importante del total en nuestra región, así como importante es la función que cumplen con sus comunidades.

-Si le fuera dado proponer modificaciones en los planes de estudio de la carrera ¿En que aspectos técnicos y/o humanísticos focalizaría su atención? ¿Favorece la institución académica escenarios de discusión y debate que habiliten posteriormente la concreción de dichas propuestas por parte de los alumnos?

Me interesaría estudiar el área de procesos técnicos para promover mejoras que fomenten mayor debate y estudio teórico, en pos de superar el modelo rígido de transmisión de contenidos del área. Respecto de aspectos humanísticos, haría mayor énfasis en la historia de la bibliotecología como disciplina tanto en nuestro país como nuestra localidad, que considero es una pieza que, si bien en la carrera se ve suplida de forma optativa, debería ser obligatoria.
Desde mi perspectiva, actualmente la institución favorece dichos escenarios de discusión y de propuestas por parte de los alumnos, fomentando y mostrándose abierta a las mismas. Se suele convocar a participar de distintas actividades al alumnado y se percibe una actitud de apertura a lo que podemos aportar.

-Se habla frecuentemente de la lenta desaparición del libro impreso, incluso en foros de bibliotecología, en su caso como estudiante ligado permanentemente a la utilización de dispositivos físicos, digitales y/o virtuales ¿Qué le provoca esta situación?

Por el momento, dicha declaración aún me parece difícil de percibir en el mundo de los libros. Las editoriales aumentan sus tasas de producción de libros físicos y no parecen terminar de volcarse a la producción de formatos digitales, aunque existen grandes públicos en algunas partes del mundo inclinados a estos últimos.
En sí, me genera distintos sentimientos. Si bien lamentaría la desaparición total del formato físico del libro, la divulgación del formato digital favorecería de gran manera al medio ambiente, ya que las prácticas de deforestación son considerablemente nocivas, y la producción del papel en sí también implica un daño ambiental.
Dicho de otra forma, considero lógica y propicia dicha evolución del libro, pero en tal cambio se debe cuidar que no se pierda el conocimiento acumulado de la humanidad en pos de la híper producción de volúmenes comerciales; se debería traducir y conservar todo lo posible en un formato digital y, de ser posible, favorecer también una amplia divulgación.

Muchas gracias Julián
Daniel Canosa

Nota: la entrevista ha sido publicada en el número 50 de la Revista Fuentes, perteneciente a la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Reflexión sobre moderación de comentarios en el blog


Me ha llamado la atención un reciente comentario anónimo recriminando el pensamiento crítico de un alumno entrevistado sobre la problemática del rol social, obviamente la persona que escribió a mi correo está en todo su derecho de expresarlo, pero debo decir que no publicaré críticas anónimas en el blog. Por suerte en líneas generales no tuve resistencias por parte de los docentes consultados para poder realizar entrevistas a los alumnos de bibliotecología, más bien todo lo contrario, las muestras de aprobación otorgaban un sentido a la propuesta, un valer la pena.
Los alumnos de bibliotecología no solo pueden, sino que DEBEN dar respuestas a nuestras problemáticas, abrir el espacio es un poco eso, proponer un plano de igualdad circular en el que podamos mirarnos las caras, disentir, acordar, argumentar, refutar, criticar, en definitiva construir. Habría que preguntarse porqué molesta la opinión de un alumno, y por ahí las respuestas se encuentren en los propios espacios académicos, en donde resultará necesario una sincera autocrítica, es también una forma de comprender donde estamos parados y hacia dónde queremos ir.
En su momento, ser ayudante de cátedra significó lisa y llanamente un aprendizaje más que una enseñanza, los alumnos me ayudaron a escuchar, a compartir opiniones, incluso a desovillar problemáticas desde otras formas de entendimiento, es lo que suele pasar cuando se habilita un espacio donde confluyen las ideas de quienes han transitado diferentes contextos sociales y/o culturales, todo aquello que llamamos interdisciplinariedad y transdisciplinariedad y sus largos etcéteras.
Aprovecho para decir que comparto plenamente la opinión del alumno, y que en todo caso, si el mensaje es nuevamente enviado con nombre y apellido, con gusto será publicado y respondido, bienvenido sea ese debate, que tanto nos debemos.
Cordiales saludos

Daniel Canosa

lunes, 20 de noviembre de 2017

Entrevista a Malena Soto Roediger, estudiante de Bibliotecología del ISFD yT N° 35 de Monte Grande, Buenos Aires, Argentina


Noticia biográfica

Malena Soto Roediger se encuentra cursando el 3° año de la Tecnicatura Superior en Bibliotecología en el ISFDyT N°35 Profesor Vicente D’Abramo, hasta el momento no cuenta con experiencia laboral en bibliotecas, exceptuando las prácticas efectuadas en 2016 en la misma casa de estudios. Participó en el proyecto Biblioteca Humana, articulado desde la cátedra Gestión de Unidades de Información, de segundo año, donde colaboró en el evento ralizado en la biblioteca Florentino Ameghino de Luis Guillón.

Entrevistador: Daniel Canosa

- ¿Por qué la Bibliotecología?

Porque las bibliotecas representaron un espacio que me maravilló, me llamó muchísimo la atención por ser un lugar donde uno puede ir con una pregunta, con una curiosidad y salir de allí de otra forma, cambiado, generaba (en los mejores casos) satisfacción. Poder brindar eso a otras personas es lo que me apasiona de esta profesión.

- Antes de descubrir la profesión ¿ha frecuentado la consulta en bibliotecas? ¿Ha manifestado afición por la lectura, por alguna expresión artística, literaria o cultural en particular?

Sí, he frecuentado consultas en bibliotecas varias veces, la mayoría por mi afición a la lectura. El arte en general me atraen muchísimo, aunque específicamente la lectura y escritura, la palabra como expresión artística siempre me acompaña.

- Dos preguntas en una ¿Cuál fue el libro que más lo influenció? y ¿Qué está leyendo actualmente?

No es una pregunta fácil de contestar, porque cada libro influencia al lector, en distintos aspectos.  Me impactó Cien años de soledad, hizo que pensara seriamente en el arte de escribir. Actualmente estoy leyendo Seda de Alessandro Baricco.

- ¿Cómo definiría a un bibliotecario?

Un bibliotecario es un profesional que investiga las necesidades de información de la comunidad a la que sirve, satisface esas necesidades y genera espacios de encuentro. Su propósito es incrementar la curiosidad y producción de conocimiento en cada ciudadano, ayudando a incrementar el potencial de su comunidad.

- ¿Qué opina del rol social del bibliotecario?

Es la base de su trabajo y su objetivo para cada actividad que realice.

- Con respecto al plan de estudios de la carrera ¿Considera que sus contenidos favorecen la adquisición de conocimientos y desarrollo de habilidades vinculados al rol social del bibliotecario?

No completamente, deberían estar todas las materias enfocadas al rol social bibliotecario, tratarlas desde ese aspecto.


- Se habla frecuentemente de un cambio de paradigma dentro de la profesión (pasando del paradigma de la información al de la comunicación), según su enfoque particular, ¿Percibe ese cambio en el tratamiento docente de cada materia?

Generalmente son contenidos técnicos, existe una falta de compromiso y enfoque social en varias materias, inclusive en las técnicas.

-En el caso que, promovido por el docente, haya realizado una práctica académica o pasantía en alguna unidad de información ¿Considera que los conocimientos adquiridos fueron suficientes para desempeñarse en tales prácticas? ¿Qué conocimientos tuvo que aplicar?

En ciertos aspectos no fueron suficientes. Los conocimientos que tuve que aplicar son análisis y descripción documental, fuentes y servicios de referencia, uso del software Pérgamo, políticas de expurgo (incluyendo conocimientos en conservación, preservación y restauración),

- ¿Considera que la bibliografía utilizada en materias relacionadas con tecnologías de comunicación e información se encuentra actualizada? ¿Considera válido el equilibrio entre teoría y práctica en relación a los conocimientos técnicos impartidos en la carrera?

La bibliografía no se encuentra actualizada y hay un desequilibrio entre la teoría y la práctica.

-¿Suele participar en listas bibliotecarias? ¿Considera interesante el nivel de los debates? ¿Cómo percibe en dicho espacio la recepción de temas políticos?

No, hasta el momento.

-Como estudiante ¿Presenció en el aula un debate / clase/ conversación /comentario / reflexión y/o contenido sobre la necesidad o no de contar con sindicatos / gremios / asociaciones en temas relativos a derechos laborales? En caso que la respuesta resulte negativa ¿Considera de utilidad profesional que el docente favorezca espacios de discusión y debate sobre estas temáticas?

Me parecen temáticas que deben tratarse, ya que al momento de comenzar con las actividades laborales el empleado es el que está en riesgo por su falta de conocimientos en relación a los derechos y deberes laborales. A la vez tratar estos temas favorece la creación de ambientes con diversas formas de pensar lo que resulta en bibliotecas sin prejuicios.  


- El concepto de neutralidad en la profesión ha dividido las aguas ante las problemáticas sociales y políticas que inciden en alguna medida en el contexto bibliotecario, según lo vivenciado como alumna de la carrera ¿desde el aula, recuerda si algún docente ha interpelado y/o analizado esta cuestión?

Si, se trata el tema prácticamente en cada día de clase, aunque en algunos espacios curriculares no se analiza el rol bibliotecario como agente activo y tampoco sobre cómo y dónde podemos utilizar dicho rol. Por ende se genera una sensación de pasividad en la profesión, más que nada como estudiantes, al observar la realidad en comparación con lo que se tiene como ideal bibliotecario.

-¿Como percibe a la bibliotecología en contextos interdisciplinarios? ¿Resulta visible? ¿Siente que la carrera le otorga elementos para dar respuestas a problemáticas sociales que otras disciplinas sí ofrecen? (ejemplo inclusión social, problemáticas de minorías sociales, desastres ambientales, conflictos bélicos, problemáticas jurídicas, etc.)

Tal vez no resulte tan visible, pero si siento que la carrera me da ciertas herramientas para lograr cambios.

-¿Recuerda en alguna clase que el docente haya abordado cuestiones vinculadas a bibliotecas en contextos sociales vulnerables? (comunitarias, rurales, campesinas, indígenas, carcelarias o de temas relativos a minorías, desplazados sociales, multiculturalidad, comunidades sexuales, bibliotecas humanas, etc.)

Si lo recuerdo, de hecho trabajamos en la realización de un proyecto de biblioteca humana, que abordaba distintas temáticas relativas a ciertas minorías.

-Si le fuera dado proponer modificaciones en los planes de estudio de la carrera ¿En que aspectos técnicos y/o humanísticos focalizaría su atención? ¿Favorece la institución académica escenarios de discusión y debate que habiliten posteriormente la concreción de dichas propuestas por parte de los alumnos?

Mis propuestas serían en los aspectos técnicos, que contengan una visión más activa, que contengan un propósito más claro, apuntando hacia lo social. Y finalmente que haya concordancia entre teoría y práctica, entre lo técnico y lo humanístico. No hay una promoción por parte de la institución a la discusión y debate.

-Se habla frecuentemente de la lenta desaparición del libro impreso, incluso en foros de bibliotecología, en su caso como estudiante ligado permanentemente a la utilización de dispositivos físicos, digitales y/o virtuales ¿Qué le provoca esta situación?

En mi caso utilizo de manera variada, aunque me inclino por reducir el uso de los libros impresos, más que nada por comodidad y reducción de gastos.

Muchas gracias Malena
Daniel Canosa