Espacio que pretende resguardar voces y conocimientos desde el abordaje de la
bibliotecología. Documentación de archivos orales sobre el patrimonio cultural intangible
conservado en la memoria de los libros vivientes. Entrevistas a bibliotecarios sobre el rol social
de la profesión. Reflexiones en torno a la bibliotecología indígena y comunitaria.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Fernando Báez: símbolo y resistencia de un bibliotecario comprometido con su tiempo.


Entrevista a uno de los bibliotecarios más significativos de la bibliotecología del siglo XXI.
Siendo niño, una inundación se llevó su biblioteca, hecho que marcó para siempre su vida y su obra. Incursionó en numerosos espacios de las ciencias sociales, investigó sobre la destrucción de libros. Acaso sin saberlo, ha construido una épica desde el sentido ético de la disciplina. El hombre que un buen día decidió esclarecer con sus investigaciones los patrimonios destruidos de la humanidad, el mismo que ha logrado enfrentar adversidades y obstáculos con coherencia y sacrificio personal.
A la manera de un Rimbaud, el escritor venezolano ha conocido prácticamente todo Oriente Medio, ahora nos dice que está investigando sobre la ruta trashasariana de los libros, visitando pueblos y recogiendo testimonios. Cuesta imaginar el alcance de su obra.
Actualmente su causa es motivo de ejemplo para los bibliotecarios involucrados con el rol social. No deja de aprender y de enseñar, confiesa ser un nómade incurable, difícilmente alguien pueda llegar tan lejos en la profesión. Un concurso de ensayos bibliotecológicos sobre la censura y la destrucción de libros lleva su nombre, aún se recuerda su discurso, celebrado en la Biblioteca Nacional de Argentina en diciembre de 2006.
Feliz paradigma del bibliotecario comprometido con su tiempo.

Palabras clave:
MEMORICIDIO; PATRIMONIO CULTURAL; BIBLIOCLASTIA; ROL SOCIAL BIBLIOTECARIO

Noticia biográfica:
Fernando Báez, venezolano, asesor de la UNESCO para Medio Oriente, está considerado como una autoridad en el campo del patrimonio cultural y tráfico ilícito de bienes culturales. En 2003 visitó Irak como miembro de las dis­tintas comisiones de la UNESCO que investigaban la destrucción de las bibliotecas y museos en esa nación. Doctor en Ciencias de la Información y Bibliotecas, es autor de 17 libros. Actualmente vive en Egipto, acaba de recibir una beca del gobierno de Qatar para investigar la ruta transahariana de los libros en la historia de Europa, África y Medio Oriente. Algunos libros suyos más conocidos: La destrucción cultural de Irak (2005), El saqueo cultural de América Latina (2008), Nueva Historia universal de la des­trucción de libros (Destino, España, 2011). Es Premio Internacional de Ensayo Vintila Horia de Ensayo y Premio Nacional del Ministerio de Cultura de Venezuela, Premio Mejor Libro Extranjero en Brasil. Fue Director de la Biblioteca Nacional de Venezuela en 2008.

Entrevista:
¿Por qué la Bibliotecología?

Me apasionan los libros, su historia, su contenido, su conservación, su significado como patrimonio cultural. Ahora que casi no se habla de bibliotecología, sino de ciencias de la información, el término mantiene su arraigo como disciplina científica para el estudio de las bibliotecas, que contrario a los pronósticos no mueren sino que se transforman. La bibliotecología está hoy en día más viva que nunca precisamente porque en la sociedad de la información es un reto participar en los cambios que provoca la globalización asimétrica que vivimos.

¿Recordás en qué momento o circunstancia pasó por tu mente ser bibliotecario?

Lo supe desde que era joven porque de chico me crié en la biblioteca pública pequeña de mi pueblo, San Félix de Guayana, junto al río Orinoco que elogió Julio Verne en su obra El soberbio Orinoco. Allí me dejaba mi madre para poder ir a trabajar arreglando ropa o vendiendo empanadas y mi padre, como era un abogado honesto, intentaba conseguir trabajo con muy poca suerte. Criarse en una biblioteca popular te hace sentir orgullo cuando ves un anaquel, cuando hablas con un bibliotecario.

¿Qué opinas del rol social del bibliotecario?

Sin un rol social, un bibliotecario es un zombi de una estructura tecnológica formulada para deshumanizar a quien acude a las bibliotecas, que no son museos del libro sino también centros de formación, centros de alfabetización, centros de formación de ciudadanía, centros de debate, centros culturales para el fortalecimiento de un buen plan de lectura popular, centros para apoyar la diversidad cultural.


¿Que lecturas recomendarías para estudiantes de bibliotecología?

A los jóvenes que se inician en este extraordinario destino que es ser bibliotecario les recomiendo Farenheit 451 de Ray Bradbury, La biblioteca de noche de Alberto Manguel, Una soledad demasiado ruidosa de Bohumil Hrabal, La biblioteca de Babel de Borges, 1984 de George Orwell, La biblioteca desaparecida de Luciano Canfora, Un golpe a los libros de Judith Gociol y Hernán Invernizzi, Nadie acabará con los libros de Umberto Eco y Jean-Claude Carrière, Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano, y creo que les haría mucho falta estar claros en lo que les viene encima y deberían leer esa maravilla que es Ideas de Peter Watson.

¿Qué estás leyendo actualmente? Y ¿cuál lectura te impactó? (no importa la disciplina, puede incluir literatura)

Leo mucho, leo intensamente, he descubierto que no puedo no leer. Tuve la suerte de descubrir por mi cuenta la literatura árabe, incluso la de la época de Al Ándalus, y eso me ha enriquecido en los tiempos más cercanos como lo hizo en su momento la literatura griega. Leo sin horarios preestablecidos, por gusto, por capricho, porque sí, porque soy feliz al leer, porque en mi enfermedad actual es un alivio. Ahora acabo de culminar la lectura deCivilización de Niall Ferguson, y casi siempre releo mucho. A mi edad, la relectura es una rutina, volver a Aristóteles, a Platón, a Plutarco, a Montaigne, a Alfonso Reyes, a George Orwell, a Stevenson, al Popol Vuh, a los grandes poemas prehispánicos de nuestra grandes culturas ancestrales, a Epicteto, a Hermann Hesse, a Cees Nooteboom, a Elías Canetti, a Paul Bowles, a Paul Auster, a Flann O´Brien y a mi gran favorito Rafael de Nogales Méndez, un escritor olvidado en Venezuela que adoro por encima de todos los autores de mi país.

Un concurso de ensayos bibliotecológicos mereció tu nombre ¿qué representa para vos el concepto biblioclastía?

Ciertamente, ese concurso fue un homenaje que me llegó al alma, organizado por Tomás Solari, un hombre que se ha comprometido con las grandes causas de la defensa de los bibliotecarios y el generoso y valiente Hugo García. Ningún homenaje de gobierno alguno me ha conmovido como lo que sucedió en Argentina cuando pusieron mi nombre a un concurso sobre la censura y la destrucción de libros. Eso me marcó, me dio claridad sobre lo bueno y lo malo que vendría. Tú eres parte de esa generación maravillosa que participó y dejó su nombre en el volumen final que quedó del concurso y Biblioclastía fue y sigue siendo un volumen mítico organizado por Tomás Solari y Jorge Gómez publicado por Eudeba. Siempre se usó iconoclastia para referirse a fenómenos de destrucción cultural, pero biblioclastía es indispensable para comprender barbaries como la de los nazis en 1933 o la de los militares en el sur en la década de los ochenta.

Se habla frecuentemente de la lenta desaparición del libro, incluso en foros de bibliotecología ¿Qué te provoca esta situación?

Primero debemos preguntarnos qué es un libro. Un libro es ante todo una tecnología de la memoria cuyo contenido cultural puede ser leído, oído o palpado debido a su presentación impresa o electrónica en forma compaginada. El libro es un instrumento perfeccionado por la evolución cognitiva adaptativa como resolución de una profunda necesidad social explícita de plasmar una guía más duradera en la supervivencia en la transmisión de corriente de ideas, datos o narrativas.  El libro reafirma el lazo de identidad que proporciona el lenguaje. Elizabeth Eisenstein ha mencionado tres de los efectos más notables de la imprenta: el empuje de la revolución científica, la Reforma Protestante y el redescubrimiento de los clásicos en la Italia del Renacimiento. Pero hay más: el poder del libro se ha manifestado en la creación de obras que se hicieron sagradas desde sus tiempos manuscritos: entre la Torá y el Talmud (Judaísmo), la Biblia (Cristianismo), El Corán (Islamismo), los Vedas (Hinduísmo) sustentan nada menos que las creencias devotas de 4 mil millones de personas. Esto sin contar la influencia prodigiosa de las Analectas de Confucio o el Tao Te Ching de Lao-Tsé en los países asiáticos. Desde una perspectiva social, no hay duda que cuatro libros han tenido un impacto directo sobre grandes giros en la mentalidad de los pueblos a lo largo de décadas y décadas: la Ilíada de Homero, la Cabaña del tío Tom de Harriet Beecher Stowe, El origen de las especies de Charles Darwin y el Manifiesto Comunista de Karl Marx y Friedrich Engels. Han sido tres revoluciones las que han modificado a la humanidad y cada una tiene que ver con el libro: el paso de lo oral a lo escrito, el paso de lo escrito a lo impreso y el paso de lo impreso a lo digital. En 2012, hay 192 países que son estados miembros de la ONU y otros 10 países no reconocidos, y en todos hay presencia de libros, algo que nunca antes había sucedido en el mundo. Decir que el libro está en sus finales es temerario porque ha llegado la era digital. Nadie cree que pueda cesar el lenguaje, pese al hecho indiscutible de que el hombre procede de especies que nunca supieron lo que era una palabra; nadie se atrevería sin soberbia a anunciar el fin de la escritura, que tiene sólo 5.500 años y el Homo Sapiens tiene 150.000 años. Pero hay un ensañamiento contra el libro desde sus comienzos y eso sigue. Es sorprendente.

Tus reflexiones sobre memoricidio y etnocidio permitieron vincular acciones de Estado con la depredación sistemática de la identidad ¿qué hay detrás del deseo por borrar la memoria y la identidad?.

Creo que el libro no es destruido como objeto físico sino como vínculo de memoria, esto es, como uno de los ejes de la identidad de un hombre o de una comunidad. No hay identidad sin memoria. Si no se recuerda lo que se es, no se sabe lo que se es.
A lo largo de los siglos, hemos visto que cuando un grupo o nación intenta someter a otro grupo o nación, lo primero que intenta es borrar las huellas de su memoria para reconfigurar su identidad. En el fenómeno del Auto de fé contra los libros es manifiesto que quienes lo realizan reconocen que no basta con el asesinato o encarcelamiento de un escritor o con el genocidio del pueblo que se ve retratado en el espíritu de ese texto. Es imprescindible ir a la raíz del problema y entender con suficiente precisión que el memoricidio es la base de la destrucción de obras y sus principales ideólogos están animados por un radicalismo que pretende instaurar verdaderas guerras de naturaleza política o religiosa. Así sucedió cuando quemaron los códices mexicas o mayas o los quipus incas, que fueron los primeros libros tridimensionales de la historia.

Fernando ¿qué fue lo que originó tu interés por investigar sobre la destrucción de los patrimonios?

Como he dicho, me crié en una biblioteca, pero la felicidad en que vivía se interrumpió abruptamente, porque el río Caroní, uno de los afluentes del río Orinoco, creció sin previo aviso e inundó el pueblo, no sin llevarse en sus corrientes los papeles que constituían el motivo de mi curiosidad. Acabó con todos los volúmenes. De esa forma, me quedé sin biblioteca, sin refugio y perdí parte de mi infancia, completamente arrasada por las oscuras aguas. A veces, en las noches siguientes, veía en sueños cómo se hundía La isla del tesoro de Stevenson y flotaba un ejemplar de Rubén Darío, Rómulo Gallegos o Ricardo Güiraldes. Ese terrible recuerdo ha dejado trazos indelebles en mi vida, mi obra.

A tu entender ¿Cual es el rol que debe cumplir una Biblioteca Nacional?

Es una pregunta difícil, mucha gente quiere saber por qué siendo el primer bibliotecólogo en ser Director de la Biblioteca Nacional de Venezuela apenas duré ocho meses. Voy a explicar qué sucedió porque me permitirá responder tu pregunta.
Mi experiencia personal en la Biblioteca Nacional de Venezuela fue una muestra de los duelos que tiene cualquier bibliotecario que quiera introducir cambios verdaderos. Llegue con todas las mejores expectativas, pero no me imaginaba que iba a encontrar un Instituto Autónomo escindido y resultó depender en la práctica del Ministerio de Cultura (sic), una Biblioteca con un reglamento anacrónico, un presupuesto enorme destinado en su 90% al pago de salarios, sin partidas suficientes de investigación y mantenimiento, con colecciones en peligro y con una visión pesimista del futuro entre los trabajadores y trabajadoras. Todo el mundo tenía grandes expectativas, algo complejo en un país hiperpolarizado políticamente entre los seguidores de Chávez y sus detractores, y la verdad es que no funcionó porque mi desconocimiento de la realidad venezolana era enorme debido a que había pasado mucho tiempo lejos.
Según el profesor Colin Higgins de Cambridge, en su ensayo “Library of Congress Classification: Teddy Roosevelt's World in Numbers?” (editado en la revista Cataloging & Classification Quarterly, Volumen 50, Nro. 4, 2012), yo he sido la primera persona en declarar una guerra cultural a la Biblioteca del Congreso de EEUU acusándola de imperialismo cultural, y eso los obligó a revisar sus catálogos y desacreditó su plan expansivo de participar en talleres de formación en América Latina, coordinados como instrumentos para transculturizar a nuestros pueblos por medio del sistema de información público. Yo rompí relaciones nada menos que con la IBM, que cobraba millones por manejar la base de datos desactualizada del catálogo principal de la propia Biblioteca en las instalaciones de una zona llamada Parque Central sin medidas de seguridad apropiadas; rompí relaciones con IFLA, que se ha convertido en una trinchera que sigue las pautas de EEUU en materia de información; rompí relaciones con trasnacionales que pretendían que se hiciera una licitación para un nuevo programa de catalogación con software privado.   
Para darte una idea de esa utopía que quise postular como plan de gestión, propuse una Biblioteca Nacional abierta las 24 horas, con una estructura multidimensional en lo tecnológico y cultural, propuse usar software libre en toda la Biblioteca, propuse integrar a los Colectivos Populares de los Barrios más pobres y a los Consejos Comunales. Propuse un Centro de Estudios de los Pueblos Indígenas y otro Centro de Estudios del Medio Oriente con Irán incluída, lo que causó un escándalo. Propuse y preparé los planos para construir la Gran Biblioteca Popular de Caracas en el Parque del Oeste, cerca de las instalaciones de un sitio que fue derrumbado y había sido una cárcel infame llamado Retén de Catia: quería que fuera un símbolo. Gané enemigos por todas partes, en todos los bandos, porque me resistí a ceder ante las fuerzas de un sistema de complicidades: duré ocho meses intensos que a muchos parecieron similares a un huracán. Irónicamente, la primera vez que se editó una Historia de la Biblioteca Nacional fue en mi gestión y ya tenía listos los diez primeros títulos de una colección de bibliotecología social. Se culminó el Primer Atlas de las Bibliotecas Públicas en Venezuela, que quedó inédito; se lanzó el Proyecto de Biblioteca Digital que buscaba integrarse a iniciativas de América Latina sin ayuda del monopolio de Google. Se implantó un Plan de Seguridad y se trajo a la Brigada Patrimonial del Ejército para proteger las instalaciones; se firmó un convenio con la UNESCO que quedó interrumpido para cursos y fortalecer el Centro de Conservación. Se firmó un convenio con Instituto de la Defensa Nacional para preparar un plan de protección del patrimonio bibliográfico. Durante la celebración de los 175 años de la Biblioteca logré que su imagen estuviera hasta en las tarjetas de teléfonos y la presencia mediática fue mundial porque diseñé una estrategia de choque frontal en todos los escenarios. Tuve la fortuna de tener un equipo de gestión de primera, sin esfuerzo colectivo hubiera sido imposible.
La Biblioteca Nacional de Venezuela, dicho sea de paso, era la hija mimada de EEUU, según la investigación que logré hacer:  fue hecha a imagen y semejanza de asesores de la biblioteca del Congreso desde 1953. Debo confesar que combatí el elitismo  intelectual, sin importar las consecuencias, no me interesaba jubilarme sino dar todo de mí en un momento clave del país y del mundo. Me las jugué todas contra el imperialismo cultural, y obviamente esta utopía provocó que me pidieran la renuncia, toqué intereses delicados y esto no iba a quedar impune. Me insultaron, me calumniaron con las barbaridades más injuriosas e inútiles, pagaron y estimularon una campaña de cagatintas irrelevantes para difamarme en portales de Internet, el propio Ministro de ese entonces (hoy destituido) usó todos los recursos que tuvo a su alcance para obligarme a renunciar, nunca me rendí porque nunca me rindo y el Ministro se vio obligado a solicitar un decreto desde la Vicepresidencia, de modo que se nombró un nuevo director (hoy también destituido ya) sin ejecutar legalmente mi salida. Alguien dijo que me querían preso y me alegré porque desde la cárcel podría producir un terremoto mediático internacional para alertar sobre lo que ocurría, tomando en cuenta que yo denuncié la destrucción cultural de Irak, se acobardaron y luego el tiempo me dio la razón para resistir toda infamia. Te confieso que no fueron ocho meses de tranquilidad sino de combate contra décadas de inercia, y todavía mi nombre es sinónimo de horror para los burócratas de izquierda o derecha, pero también es sinónimo de esperanza para los bibliotecarios jóvenes que quieren transformaciones que dejen atrás siglos de servidumbre cultural a EUUU en el manejo de la información. Y un día esto sucederá, quise dejar un antecedente.

Fuiste Director de la Biblioteca Nacional, escribiste libros, vivís dentro de la cultura de Oriente, estuviste en situaciones conflictivas, en Buenos Aires aún se recuerda tu encendido discurso sobre la destrucción de libros, defendiste un modo de entender el mundo ¿Como te ves dentro de unos años? ¿qué sigue? ¿te imaginás ligado a la docencia, a seguir publicando, tomar otros rumbos?

Me gusta el azar, soy un nómada incurable, Daniel. Hoy quiero conocer los sistemas de bibliotecas móviles de Medio Oriente y África y he visitado las bibliotecas de Camellos de Mauritania, Marruecos, Egipto y Malí, he recorrido parte de África ayudando a llevar libros a los niños, acabo de concluir dos libros de 600 páginas (en noviembre de 2012 sale el primero y es una sorpresa), estoy justo investigando la ruta transahariana de los libros, no hay un país del Medio Oriente que no haya recorrido, voy lo más lejos que puedo porque quiero dedicar mi vida a despertar la pasión por los libros, y me veo a mí mismo en marcha, en un rol social de apoyar a los más humildes y necesitados porque tenemos que vencer las barreras de un mundo que fomenta la competencia y no la solidaridad, un mundo que premia el egoísmo en lugar de reconocer que la cooperación es lo que hace humanos. Defiendo día tras día el patrimonio cultural porque es nuestra herencia, la que nos recuerda que nuestra supervivencia se debe a la revolución que pasó de la dependencia estrictamente biológica a la cultura.

Hace poco escribiste algo muy sentido sobre Hugo García, compartieron un encuentro memorable en la Biblioteca Nacional, recientemente se creó una Cátedra Abierta en su homenaje ¿qué recordás de aquel día?

Me entristece hablar de Hugo García porque ya está muerto y toda esa energía, toda esa ética, toda esa curiosidad, se ha perdido. Hugo era el mejor ejemplo de un bibliotecario con compromiso social. Pero por otra parte me siento orgulloso de haberlo conocido y compartido porque hoy puedo decirle a las nuevas generaciones que son hombres como Hugo García los modelos a seguir: todavía me viene a la memoria un escrito suyo sobre la censura, sus ideas sobre la formación, y la dirigencia sindical con conciencia crítica que necesitan las instituciones bibliotecarias. Para mí, Hugo García era uno de esos grandes seres que a su paso dejan una semilla para que sepamos que debemos insistir en el amor por lo que hacemos.

¿Cómo definirías a un bibliotecario?

Dado que han cambiado las condiciones en estos inicios del siglo XXI, un bibliotecario debe ser un activista del conocimiento al servicio de las transformaciones populares basadas en la transparencia de la información, en la defensa integral del patrimonio bibliográfico y un agente comunitario con una visión democrática que facilite la formación popular de un espíritu crítico y a la vez creativo, participativo, en las bibliotecas. Creo que el bibliotecario debe ser ante todo un luchador con responsabilidad social, partidario ante todo de la pluralidad cultural, defensor del libro como signo de identidad y con la capacidad de fomentar la lectura y la ciudadanía local y global. La crisis económica mundial ha puesto en evidencia que hay una corriente a favor de privatizar el conocimiento, recortar reivindicaciones laborales, constituir grandes latifundios informativos, y eso hay que enfrentarlo con principios cooperativos, con unidad sincera y consciencia popular.

¿Recordás la primera vez que entraste a una biblioteca? ¿como fue?

Borges dijo una vez que para él una biblioteca era el paraíso, uno de los mitos religiosos más potentes de las religiones conocidas. Para mí, que conocí la pobreza más ruda en mi infancia, una biblioteca siempre fue un refugio contra la desesperanza, contra la exclusión, contra la ignorancia, contra la soberbia, contra el dogmatismo. La primera vez que entré en una biblioteca de aldea era muy niño y mi madre me dijo: “Aquí te dejo junto a los que serán tus mejores amigos, los libros”. Fue una iniciación, una forma extraordinaria de comprender que no sólo estaba en un lugar físico sino en una dimensión espiritual. Sin saberlo, la biblioteca se convirtió repentinamente en mi escuela para asumir con plenitud la importancia de la justicia, la vida y la memoria.

Nota: la entrevista fue publicada en la Revista Fuentes del Congreso de Bolivia en
Rev. Fuent. Cong., Diciembre 2012, vol.6, no.23. ISSN 1997-4485


A modo de epílogo:
Quien suscribe ha elegido este modo de finalizar el presente año, mediante la difusión de una entrevista realizada a un bibliotecario-símbolo. Este espacio pretende ofrecer documentos de trabajo, pero sobretodo saber que pensamos quienes estamos detrás del mundo de los libros y las bibliotecas, porqué hacemos lo que hacemos, el sentido profundo de nuestra vocación.

Por lo demás, les deseo sinceramente un buen cierre y apertura de ciclo.
Hasta pronto.
Daniel

viernes, 21 de diciembre de 2012

Enlace Quiché (Guatemala)


Se dice que aproximadamente el 90% de la información autóctona de las culturas indígenas guatemaltecas circula en forma oral. El sitio bilingüe Ajb'atz' Enlace Quiché (Guatemala) trabaja desde hace tiempo en la revaloración, fortalecimiento y divulgación de la tradición oral, recabando información de los estudiantes para devolverla a la comunidad en idioma Kiché en forma impresa y digitalizada.

Se sabe que Quiché (o k'iche' ) es un término que proviene de qui, o quiy (significa "muchos"), y che, en su acepción maya original, alude a un bosque o tierra de muchos árboles. Es actualmente el idioma Maya con más hablantes en Guatemala y el segundo del país después del español. En su lengua fue escrito el libro más significativo de la cultura maya tradicional, el Popol Vuh o Libro del consejo, por su contexto religioso, mitológico e histórico se trata de un texto considerado sagrado por la cultura Maya, ya que explica el origen del mundo como así también numerosas leyendas y costumbres locales. Originalmente fue escrito en piel de venado y posteriormente transcripto al latín. La etimología de ambos términos refieren a una reunión, comunidad o casa (Popol) y libro o árbol con cuya corteza se hacía el papel (Vuh).
Enlace Quiché propone revalorizar la cultura desde el trabajo asociativo. Quienes colaboran ofrecen materiales de capacitación, acceso a vocabularios en entornos WEB y juegos didácticos para aprender términos en lengua materna. El espacio es desarrollado por "Tejedores Digitales" quienes se encargan de editar los contenidos bilingües de la cultura Maya, permitiendo crear material educativo con grado de pertenencia a la cultura. Logran de este modo crear un vínculo con las comunidades ya que difunden información que ellos mismos producen. Para ellos las TIC’s son herramientas indispensables no solo para dar a conocer los diferentes servicios que ofrecen sino también para generar conciencia de la necesidad de su apropiación, siempre y cuando el fin sea el fortalecimiento de la cultura. Un punto central en la producción documental lo constituye el llamado CETEBI Comunitario, ya que permite acceso a información específica desde diferentes medios. Para ello las CETEBIS (Centro de Tecnología Educativa Bilingüe Intercultural) cuentan con computadoras, cámaras digitales, cámaras de video, grabadoras, impresoras, micrófono e Internet.

Interesante caso de respeto a otra forma de conocimiento y trabajo mancomunado que habilita el tratamiento de temas tan esenciales como el conocimiento, la información, la identidad y el desarrollo comunitario.  

A modo de epílogo:
Precisamente en un día como este, los Mayas prefiguraron el fin de un ciclo y el inicio de otro. Célebres por su escritura logosilábica y un complejo sistema aritmético, elaboraron un calendario en el que se registran tres cuentas de tiempo: el calendario sagrado, el civil y la cuenta larga que indica los días transcurridos desde la fecha de creación del orden actual del mundo. Lo que hoy 21 de diciembre de 2012 finaliza es un lapso de 1.872.000 días o 13 “Bak’tuns” según como lo entendieron los antiguos mayas. Es el recomienzo de una nueva cuenta desde cero. En las sagradas escrituras se registra el 11 de agosto de 3114 antes de Cristo como fecha de culminación de un ciclo y comienzo del actual, por tal motivo la enorme brecha de tiempo genera tanta inquietud en nuestros días.  

Bibliografía recomendada:
Información, conocimiento, identidad cultural y desarrollo enfocado desde el punto de vista de la cultura Maya y cultura occidental / Domingo Camajá Santay - Proyecto Enlace Quiché En: Acceso a los servicios bibliotecarios y de información en los pueblos indígenas de América Latina. Memorias del seminario en Lima, Perú, 23-25 de abril de 2003. p.135-145.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Documento oral sobre la Constitución Nacional


En julio de 2010 tuve la oportunidad de registrar en el Centro Comunitario Daviaxaiqui de Derqui un documento oral sobre la traducción al qom del artículo 75 inciso 17 de la ConstituciónNacional, basándonos en la lectura e interpretación del libro Lo’anatacpi na qom Derquil’cpi: materiales del Taller de Lengua y Cultura Toba, realizado en forma interdisciplinaria con miembros de la comunidad de Derqui en el año 2005.
En este caso la lingüista qom Ana Medrano leyó en castellano el texto de la ley, mientras que Adelio Medrano reprodujo en lengua qom cada uno de los artículos.

Se advierten dificultades en la lectura, lo que refuerza el carácter oral de la cultura qom. Los lingüistas que trabajaron sobre la traducción intentaron reproducir la totalidad del artículo sobre la base de una interpretación global del espíritu del mismo, de hecho algunos libros vivientes del Centro Daviaxaiqui consideraron que el texto puede traducirse empleando otros términos y conceptos.

Una vez finalizada la lectura se registraron algunas reflexiones sobre la personería jurídica y la propiedad comunitaria de los qom que han migrado de Chaco. Fue interesante conocer las antiguas normas de conducta de los paisanos, quienes impartían un sistema de justicia restaurativa cuyo origen se remonta desde los tiempos de los abuelos. En aquel entonces se conocieron intervenciones de los caciques para reparar faltas éticas dentro de la comunidad (consejos, castigos, normas de conducta) lo cual se acerca de algún modo a la experiencia de los palabreros wayuu conocidos también como pütchipü'ü.
Otro tema interesante lo suscitó el entendimiento de los paisanos con respecto a la noción de propiedad, la relación del qom con la tierra que aún suscita controversias con la palabra jurídica traducida del texto de la Constitución.

Se consideró transcribir el artículo 75 tal cual figura en el libro, en aquella ocasión con correcciones de Felipe Cerón, artesano del Centro Comunitario Daviaxaiqui.

Se trata de diferentes modos de entender un escrito que representa jurídicamente a los ciudadanos de nuestro país, sin que esas formas de entendimiento estén incluidas en el espíritu del texto.

Clasificación: Constitución Nacional Argentina / Legislación / Traducciones
Informantes: Ana Medrano: Artesana, maestra de lengua qom, tejedora.  Adelio Medrano, artesano. Pertenecen al Centro Comunitario Daviaxaiqui.
Lugar / Fecha: Biblioteca Qomllalaqpi, Derqui, Buenos Aires - 17/07/2010
Entrevista: Daniel Canosa
Duración: 14´ 12´´
 
Contenido de la entrevista:

00.0'' Lectura bilingüe qom-castellano del artículo 75 de la Constitución Nacional
0'.11'' Corresponde al Congreso:
Dam gayamaxalec da i´ot nam nta´alpi mayi netaigui añi laponaxaqui:
0'27'' Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos.
Qayauattoota da nal´ena nalochiguiñi nam yotta´a´t qompi co´olloxochiyi mashi netalec ana´ana alhua.
1'13'' Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural.
´itchiguiñi da huob da ´enec da eeta´an namayipi qataq gayauo´o da lataxac da
napaxaguenalo da yilyiñi naua maichi l´ aqtaqa qataq naua doqshi yaleeguet na layipi paxaguenaxacpi
2'22'' Reconocer la personería jurídica de sus comunidades y la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan
Qayauattoota da nalochiguiñi namayipi dam netalec na maichi lma´pi qataq na
lalamaxat layitet namayipi maichi n´alhua co´olloxochiyi imattalec

3'19'' y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano;
qataq gada´ac ganalogchiiñi na goyanem na layipi mayi ishit da qamayinalec dam lataxac nam qompi;
3'49'' Ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargo.

sa ishit qome da qaiuotaxanet na n´ alhua cha´ayi maichi lalamaxat qataq qaica ca lya ishit da talec.
4'25'' Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales
Cha´ayo sa ishiten lqo´ qoiga da huo´o aca lavigaxaijte itchiguiñi da nuan´au´a dam lataxaguesatpi nam huetalec ana alhua
5'06'' y a los demás intereses que los afecten.
qataq enauac na layipi da ectapeguec ishit da ividauga.
5'21'' Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.
Na nta´alpi netaigui na provinciapi ishit da do´onataxana nataq´en nam namaxasoxonaxacpi.
5'49'' Interpretación y análisis del texto
6'50'' "Preexistencia étnica y cultural..."
7'38'' Situación de la personería jurídica y las tierras comunitarias.
9'20'' Normas de conducta entre los qom.
11'40'' Relación del qom con la tierra.
13'01'' Agradecimientos de parte de Adelio Medrano para sus familiares en Villa
Bermejito.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Oscar Maya Corzo: Paradigma del compromiso social en Bibliotecología



Semblanza de Oscar Maya Corzo, quien boga por el carácter imprescindible del rol social del bibliotecario, línea de pensamiento que se ha fortalecido por los aportes críticos realizados en listas de opinión bibliotecológicas, donde advierte de la relación existente entre las carencias sociales y el uso y acceso de la información. Asimismo alerta sobre la ausencia de programas educativos que provean herramientas al alumno para poder ofrecer servicios bibliotecarios en contextos de diversidad cultural. Se tratan de reflexiones que atraviesan diferentes planos, cuyo centro de interés es la defensa del patrimonio documental y la consecuente revitalización del quehacer bibliotecológico.
En lo personal, un verdadero gusto haber compartido esta entrevista.

Noticia biográfica
Bibliotecólogo egresado del Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha trabajado en diferentes bibliotecas e instituciones: en el Departamento de Colecciones Especiales de la Biblioteca de México donde participó en la elaboración del catálogo del Fondo Reservado. Prestó servicios en el Centro de Documentación de la Coordinación de Servicios de Información de la UAM-Azcapotzalco; en el Centro de Documentación Paulo Freire del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos donde estuvo a cargo del Departamento de Catalogación y colaboró en las actividades de Redmex, filial de Reduc. En 2003 y 2004 tuvo a su cargo el Centro de Referencia Bibliográfica de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Su desempeño laboral y profesional le ha permitido especializarse en la catalogación de documentos antiguos y documentos sonoros.
El diario Reforma le publicó una nota de fondo sobre bibliotecas públicas; la International Federation Library Association le tradujo tres trabajos sobre transparencia y acceso a la información; con bibliotecólogos españoles, argentinos y de otras latitudes, participó en un volumen colectivo que aborda problemas de la bibliotecología contemporánea.
Desde 2004 ha promovido espacios de encuentro profesional con bibliotecarios mexicanos, latinoamericanos y españoles. Ha presentado ponencias en diversas reuniones nacionales del ámbito bibliotecario y documental. Ha colaborado en grupos de trabajo como la sección de Políticas de Información de la Asociación Mexicana de Bibliotecarios y en el Subcomité de Acervos Sonoros y Fonográficos del Comité Técnico de Normalización Nacional de Documentación.
Fue docente en el nivel medio superior. Ha dado servicios de consultoría y capacitación a instituciones públicas y privadas en la ciudad de México y otras ciudades en los estados de Morelos, Michoacán y México.
Actualmente es el Jefe del Departamento de Catalogación de la Fonoteca Nacional.

Entrevista

¿Por qué la Bibliotecología?

Excelente pregunta. En un inicio, por casualidad; ahora, por convicción. En los años que tomé la decisión de elegir la carrera universitaria que más se acomodaba a mis intereses, dudé, y mucho. En un inicio deseé estudiar artes visuales, pero fuí víctima del pánico secreto de la sobreviviencia en el mundo del arte, decidí entonces que quizá el diseño gráfico era una opción sustituta. Sin embargo reflexioné y me dí cuenta que tampoco era lo que deseaba, considero que es una profesión demasiado técnica. Decidí entonces incursionar en los estudios latinoamericanos, una maravillosa profesión, pero en gran desventaja con otras disicplinas humanísitcas. Decidí entonces dedicarme mejor a la historia, y un día antes de realizar el trámite de cambio de carrera, charlé con una pariente lejana que me dio estupendas referencias sobre  la biblitecología. Cavilé, sopesé los pros y contras, me decidí: aquí estoy.

Desde el punto de vista de la formación profesional ¿Qué aspectos cambiarías?

Cambiaría aspectos fundamentales como: a) Dejar de entender a nuestra práctica profesional como sólo una convergencia de aplicaciones técnicas y  soluciones tecnológicas, toda disciplina requiere obligatoriamente de un espacio de reflexión académica y profesional; b) comprender que muchas de nuestras tareas se relacionan con metadisciplinas en estrecha relación con las ciencias y las humanidades, de allí que una formación estrecha fincada en la memorización, nos aleja de los procesos de diálogo profundo entre profesionales, de una búsqueda constante de creatividad; c)  si se me permite, propondría una organización interdisciplinaria transversal que nos acercara más al mundo real de las profesiones, del ejercicio cotidiano de éstas y la creación y recreación de las ideas; d) en este tenor, propondría que a los estudiantes se les dotara de las herramientas cognitivas para ser profesionales en formación permanente, de ser capaces de comprender que la academia se carga por siempre y no es algo que queda reducido a un salón de clases en una facultad universitaria.

¿Qué opinas del rol social del bibliotecario?

Es necesario, impresicindible, obligatorio. De alguna forma, muchos colegas intuyen este papel al confrontar su hacer y quehacer diario cuando son estudiantes, sin embargo, intuyo que al paso de los años y bajo las presiones laborales las instituciones terminan por aplastar este embrión de participación social. La comodidad conduce a la apatía, y ésta al desinterés. Si revisaramos con cierto cuidado, en cada país, la agenda de carencias sociales relacionadas con el uso de información, nos daremos cuenta que hay mucho trabajo por delante y una buena cantidad de urgencias no atendidas. Y desde luego, no dudo que hay colegas que sólo esperan este llamado de compromiso social para participar en la atención y solución de estos pendientes nacionales.

¿Que autores recomendarías para estudiantes de bibliotecología?

Depende de los tópicos. Aunque más que recomendar a autores determinados, propondria que los textos teóricos de calidad, escritos en español o portugués, se convirtieran en parte fundamental de las lecturas de los cursos de bibliotecología en América Latina. El uso de textos escritos desde nuestra realidad enriquecería, con seguridad, los procesos de conocimiento y reconocimiento de la práctica bibliotecológica. Además, al existir un demanda de textos con calidad suficiente para ser usados en cursos universitarios o de formación profesional, motivaría a no pocos profesionales a escribir y poner frente a las comunidades académicas sus propias prácticas y experiencias profesionales y los resultados de proyectos de investigación.
Sería una forma de reconocernos como profesionales que compartimos una lengua común, que somos parte de uno de las poblaciones más grandes e influyentes y tenemos, además, una de las herencias históricas y culturales más vitales del mundo.

¿Qué estás leyendo actualmente?

Leo El hombre que fue jueves de G. K. Chesterton, una curiosa novela sobre los anarquistas al despuntar el siglo XX y reviso algunos artículos relacionados con temas como lectura, bibliotecas y sociedad publicados y dispuestos en línea por la revista Item del Col·legi Oficial de Bibliotecaris-Documentalistes de Catalunya.

Según tu experiencia particular, las escuelas de Bibliotecología ¿preparan al alumno para brindar servicios en contextos de vulnerabilidad social?

No. Se privilegia una educación formada en patrones organizados monograficamente, a partir de teorías o teorizaciones pragmáticas, a veces fuera del contexto social de los estudiantes. En México, por ejemplo, los servicios de información en contextos de vulnerabilidad social son literalmente inexistentes, de allí que poco se pueda hacer empleando recursos propios, todo termina perdiéndose en el olvido. Al no tener a la mano literatura que recoja las experiencias que pudieran darse en estos contextos, no existen referentes teóricos que permitan alentar el estudio de estos problemas, la discusión de estos tópicos en un salón de clases o en un encuentro académico. Las escuelas terminan por obviar estos temas, quizá esperen que alumnos de buena fe o egresados profesionales en activo asuman esta responsabilidad y tarde o temprano atiendan los servicios de contextos de vulnerabilidad social.

 Se habla frecuentemente de la lenta desaparición del libro, incluso en foros de bibliotecología ¿Qué te provoca esta situación?

Es un tema controvertido. Hace cien años se dijo que el teatro desaparecería con la llegada del cine; cuando llegó la radio se pronosticó la muerte de la música intepretada en salas de concierto; con la aparición de la televisión se auguró la muerte del cine; con la popularización de las tecnologías de uso doméstico se dijo que el cine tenía sus días contados. Fatídicas profecías que no se cumplieron al pie de la letra. Creo que algunos formatos tenderán a emigrar a soportes electrónicos, otros podrán seguir siendo impresos en forma de libros. De hecho, quienes exaltan las bondades electrónicas han tenido el cuidado de intentar reproducir las bondades y las ventajas de los libros en papel. En el siglo XX se predijo con una oportunidad profética que los libros eran ya cosa del pasado y la Galaxia Gutenberg sólo una bella historia, sin embargo cada día nos sorprende con la edición de nuevos títulos... ¿qué vendrá después? No lo spe, sólo deseo que la inteligencia triunfe por sobre cualquier aventura suicida que pudiera poner en peligro la memoria documentada de la humanidad.

 ¿Que pensas, desde el contexto mexicano, del estado de los archivos estatales?, en especial la conservación de documentos y la seguridad de los mismos.

Conozco poco del panorama de los archivos estatales. El caso del Archivo General de la Nación es un tanto crítico por las condiciones en las cuales se albergan sus fondos alojados en un espléndido edificio que fue concebido como prisión, nunca como un archivo. En general tengo la percepción que hay un descuido sistemático por mantener un sistema de archivos eficientes, en los tres niveles de gobierno (municipal, estatal y federal) así como en los poderes de la unión (el ejecutivo, el legislativo y el judicial). Sólo en los últimos años, algunas disposiciones legales que obligan a los gobiernos a preservar la documentación oficial ha permitido que no se destruyan importantes acervos documentales.

Oscar, se conoce tu interés por difundir noticias sobre temas ecológicos, en especial los informes de Avaaz. Cuando asumís esta responsabilidad ¿encontrás apoyo en los foros bibliotecológicos? ¿percibís un compromiso?

Por desgracia no tengo un indicador que señale cuál es la respuesta que tienen este tipo de iniciativas. Hasta el momento no hay alguien que me haya dicho: muy buena la campaña, yo también firmé. No dudo que haya colegas que firmen estas peticiones, pero lo hacen desde la soledad de su computadora y desde la lejanía de su propia discreción.

A tu entender ¿Cual es el rol que debe cumplir una Biblioteca Nacional? ¿Lo percibís en la Biblioteca Nacional de México?

La Biblioteca Nacional debe ser, en mi opinión y quiza ésta sea algo anticuada, la institución rectora en asuntos de bibliotecas, información y documentación. Y si no la única, si una de las instituciones rectoras en materia de políticas públicas relacionadas con información y bibliotecas. Una columna vertebral, un eje sobre el cual se apoye un eficiente sistema de información. Por desgracia, la Biblioteca Nacional de México es una entidad subordinada a una institución universitaria (el Instituto de Investigaciones Bibliográficas). Al terminar la revolución mexicana se consideró que la Universidad Nacional de México -aún no era autónoma- podría ser un garante de la preservación de sus fondos y colecciones; sin embargo a casi un siglo y con un mundo y un país distintos se mantiene esta situación, la que para no pocas y pocos colegas es una anomalía estructural. Al ser un organismo que forma parte de una institución académica la Biblioteca Nacional no tiene, en este contexto, el mandato jurídico para ser una entidad rectora de la nación.

Ya que mencionamos los foros de bibliotecología ¿distinguís construcciones colectivas provechosas cuando algún bibliotecario opina ya sea política como profesionalmente?

En algunos momentos sí la he percibido, aunque hace tiempo que percibo a los foros latinoamericanos en una contemplación laxa.  Hay un permanente intercambio de necesidades, anécdotas y en momentos ofertas de todo tipo, pero no hay un interés por construir discursos colectivos provechosos, o por lo menos útiles. Las redes sociales, me sospecho, han sustituido con mucho los apasionados debates en los foros. Y no sólo lo de carácter político, sino los que tienen sólo una intencionalidad profesional.

Si tuvieras que adjetivar la actitud de los bibliotecarios que participan en los foros de discusión, ¿qué términos considerarías que los representa?

No creo tener la autoridad moral para adjetivar la actitud de mis colegas, pero si debiera hacerlo diría que existe un interés efímero e inmediato por asuntos que surgen coyunturalmente.
Una necesidad que sean atendidas sus necesidades temporales y después el olvido.

¿Cómo definirías a un bibliotecario?

Un profesional que tiene frente a sí todos los posibles horizontes laborales, académicos y profesionales que pudiera desear un profesional, y sin embargo, los obvia y desprecia. El bibliotecario es un profesional privilegiado que puede incidir en el presente y en el futuro de la humanidad, ni más ni menos.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Los palabreros o pütchipü'ü

Alguna vez compartí este asunto. La irrupción de líderes comunitarios cumpliendo el rol de jueces para lograr establecer acuerdos en las comunidades. Uno de los casos más emblemáticos ocurre en el pueblo wayuu (cuyos habitantes se encuentran en regiones de Colombia y Venezuela) donde tiene su propio derecho consuetudinario reconocido históricamente (Ley Guajira) como parte del derecho colectivo a la cultura. El complejo sistema, instaurado para garantizar soluciones pacíficas a conflictos jurídicos dentro de comunidades indígenas, tiene en los palabreros o pütchipü'ü a sus dignos representantes.

Estos verdaderos jueces de equidad, han orientado sus capacidades apuntando hacia una justicia restaurativa, logrando la conciliación mediante el uso de la retórica, contribuyendo a la paz social y al restablecimiento del orden. Que interesante sería, para un bibliotecario, generar documentos donde pueda representarse el mecanismo de trabajo de estas personas (mismo sería idóneo pensar a un bibliotecario como palabrero, no en el sentido de mediación ante un conflicto, sino trasladando el significado de esa mediación a la satisfacción de una necesidad por parte del usuario).

Así como los "mambeadores" o los chamanes, la función de un pütchipü'ü carece de sentido si no posee el conocimiento. Como sucede con los consejos de ancianos de numerosas etnias, se trata de personas con ascendencia moral entre sus congéneres, representan por sí mismos el resguardo del patrimonio cultural, en este caso desde el terreno del sistema jurídico, demostrando en numerosas ocasiones una callada eficacia en los conflictos internos suscitados entre los wayuu. Muchos palabreros suelen heredar el tradicional oficio por parte de los padres, quienes llevan a sus hijos a las reuniones para escuchar como hacen los arreglos. Con el tiempo se convierten en consejeros. Por lo general los pütchipü'ü acuden a las conciliaciones ataviados con sombrero y guayuco y empuñando el waraarat (bastón), que usan en ocasiones para dibujar en el suelo.

Hace un tiempo, el archivero wayuu Ignacio Epinayú, comentó en un congreso realizado en la Biblioteca de Colombia (interculturalidad y Biblioteca Pública) sobre ciertas prácticas de algunos ancianos wayuu, quienes antes de emitir una respuesta, realizaban escrituras simbólicas con un palo sobre la tierra, para luego de un tiempo brindar la respuesta que el oyente estaba esperando ¿Qué estaba haciendo ese anciano? Estaba hilando un discurso en su mente, ayudándose con el trazado de una imagen, para establecer un hilo conductor que lo ayude a hilvanar la explicación requerida. Su respuesta ya estaba en la tierra. Solo le quedaba verbalizarla ¿algún bibliotecario habrá fotografiado alguna vez aquella simbólica respuesta? (pensemos en la multiplicidad de aportaciones que podría generar un documento de este tipo).

Este hecho nos recuerda una anécdota de un antropólogo argentino con un matrimonio colla, ante una pregunta que no viene al caso, la pareja de ancianos se quedó callada un largo tiempo, cuando el antropólogo pensó que no habían comprendido la pregunta, y a punto de buscar otro modo de formularla, la pareja empezó a hablar contando en detalle lo que habían estado indagando en su memoria, con un conocimiento absoluto de lo que estaban respondiendo. Si el antropólogo hubiera sido impaciente habría deteriorado el posible diálogo. Esto es más que claro si el que pregunta levanta la vista y observa los cerros, el horizonte, las piedras del camino, el silencio, los cientos de kilómetros que estas personas recorren junto con sus cabras y ovejas para llegar a sus hogares. Se trata de ubicarse en un contexto particular. Numerosas canciones de Atahualpa Yupanqui dan fe de esta apreciación. Es natural que la respuesta se efectúe según el tiempo que cada persona vivencia. En este caso, era la urgencia del antropólogo (viviendo con el vértigo propio de los centros urbanos) lo que estuvo a punto de quedar fuera del contexto que se estaba compartiendo. Era necesario ir a la par, comprender, escuchar, compartir un momento.
Lo ocurrido viene a cuento sobre el modo de mediación que debería considerar un bibliotecario, si pretende brindar un servicio adecuado según las características socioculturales del colectivo que pretende representar. Ignacio Epinayú ha trabajado diferentes aspectos que hacen al análisis documental en contextos multiétnicos (trascripción de entrevistas, almacenamiento técnico de la información, realización de índices, catálogos y tesauros entre otros), y ha comentado que en algunas entrevistas los ancianos se acompañan de mujeres para corregir lo que se está diciendo, juntos hacen una construcción del saber comunitario, y que de hecho la cocina es el lugar de oralidad por excelencia de las mujeres wayuu, quienes utilizan el espacio para rememorar costumbres y tradiciones de la cultura, recreando a través de la memoria y el lenguaje. Por ende resultaría el primer lugar que un bibliotecario debiera consultar si quiere obtener testimonios pertinentes de las costumbres ancestrales wayuu.

Sin dejar de lado el aspecto técnico, estos conocimientos brindan elementos para entender el valor social del trabajo bibliotecario, aquel que podrá interpretar los datos que, como semillas, los palabreros arrojan al viento. Aquel que podrá registrar ese patrimonio antes de que el mismo viento lo borre. Después de eso queda la memoria y un lento trabajo de recuperación.

Nota: La imagen de esta entrada corresponde al sitio WEB Maicao al día