Espacio que pretende resguardar voces, experiencias y conocimientos desde el rol
social del bibliotecario. Documentación de archivos orales sobre el patrimonio cultural
intangible conservado en la memoria de los libros vivientes. Entrevistas, semblanzas,
historias de vida. Reflexiones en torno a la bibliotecología indígena y comunitaria.

lunes, 29 de febrero de 2016

La casa del conocimiento del pueblo bri bri


Construir un Usuré no es producto de un acuerdo o de un proyecto, es el resultado de una necesidad comunitaria, cuya construcción permite fortalecer las actividades culturales de los indígenas bri bri de Costa Rica, se trata de una casa cónica hecha con postes de madera de “manú”, bejucos y hojas obtenidos de las montañas, donde los sabios transmiten sus conocimientos y desde donde se realizan actividades festivas para beneficio de la cultura.

Así como las malocas amazónicas, en una Usuré los ancianos llevan la palabra y el conocimiento cultivado por los ancestros, compartiéndolo con las familias de la comunidad. Para construir estas casas es necesario trasladar diversos materiales surcando ríos y cruzando terrenos de planicies quebradas, además de contemplar recomendaciones técnicas y espirituales sobre la construcción. Estas tiendas cónicas representan para los paisanos la simbología del Universo y eje de la cosmovisión originaria, y solo pueden recrearse siguiendo las decisiones del consejo de ancianos y ancianas.

Existe un caso reciente, publicado en el diario digital de los pueblos indígenas ElOrejiverde, que ha causado preocupación a nivel nacional y continental, por tratarse de un misterioso incendio provocado en una Usuré de Cabagra, que produjo diversas reacciones en espacios académicos y educativos, entre ellos la Dirección de Extensión Universitaria de la UNED. Casualmente el incendio coincidió un día antes del inicio de la recuperación de tierras en las comunidades de Brazo de Oro y Palmira, anhelo largamente perseguido por las comunidades bri bri.

Para estas antiguas culturas, el Usuré representa la casa de Sibö (una de las máximas deidades), permitiendo resguardar un espacio sagrado de valor espiritual que históricamente debería ser protegido. Como dice el informe “cada elemento de su compleja estructura expresa la profundidad de la filosofía y cosmovisión bri bri. Su construcción fue una proeza que solo era posible con el trabajo mancomunado de los bri bri de Salamanca y Cabagra bajo la conducción del Consejo de Ancianos Iriria Jetcho Wakpa. El Usure se convirtió en el lugar donde los Awá (médico y sabio tradicional) venidos de Talamanca brindaban servicios de salud según los conocimientos y prácticas ancestrales, y también funcionaba como espacio intercultural de encuentro entre los pueblos indígenas de toda la región brunca”.

Pensemos en la compleja gravedad del asunto, para recuperar el Usuré o Casa cósmica, el pueblo bri bri de Cabagra tuvo que reaprender la tradición para poder construirlo después de 60 años de haber perdido su último templo ancestral. Sus maestros dicen que una casa cósmica es un centro espiritual que representa la visión del mundo de los bri bri y su organización social. Cabe mencionar que la tradición oral había desaparecido en la zona, y que solo en Talamanca existen en la actualidad. Lo que intentan hacer es recrear lo que sus ancestros practicaron por siglos.

Como profesional de la información sigo creyendo en la necesidad de discutir estos espacios para asociar una representación de las bibliotecas en contextos indígenas. Los colegas costarricenses tienen la posibilidad, por la cercanía geográfica, de propiciar un encuentro con los paisanos para tratar de entender el significado y sentido de una biblioteca indígena. Se tratan de discusiones que enriquecen, a las cuales debemos asistir con las limitaciones propias de nuestro cuerpo académico. Se trata también de un aprendizaje en el cabal sentido de la palabra.

El Usuré o Casa cósmica bri-bri, es el centro espiritual que representa la cosmovisión de este pueblo originario y su organización social. Una biblioteca construida con la colaboración de los paisanos debería alcanzar el mismo sentido de representatividad, un espacio donde se pueda cultivar y proteger el conocimiento oral de las familias. Un reservorio del saber anclado en un territorio de encuentro entre distintas formas de conocimiento.

Hoy por hoy, reconstruir un Usuré solo puede ser posible mediante una convivencia e intercambio intercultural entre los awas del consejo de ancianos local, el Ministerio de Cultura y organismos indígenas como la reconocida organización Ditsö. Los criterios se basan en investigaciones, reportes y trabajos de campo donde se advierten sobres los distintos procesos de aculturación que los pobladores de la región sufren desde hace años en deterioro de sus culturas orales, pero también de la escasa conciencia cultural que lleva a algunas personas a destruir estos espacios por meros intereses particulares, incluso actualmente los conocimientos sobre la construcción de este tipo de sitios ceremoniales son escasos, razón por la cual el incendio reciente simboliza una sensible pérdida para el patrimonio cultural de las comunidades originarias de Costa Rica.

Hubo un evento que la destrucción del Usuré transformó en anécdota, que es cuando el Consejo Iriria Jtechö Wakpa tuvo a su cargo la dirección de la ceremonia, presidida por el awa Justo Avelino Torres. La charla histórica la dictó el líder Maximiliano Torres y sobre la historia de los Usuré hablaron los miembros del pueblo bri brí Adilio Ortiz y Julia Figueroa. Participaron representantes de instituciones estatales y delegaciones de pueblos indígenas de otros territorios vecinos. Todo eso se lo llevó el viento, con lo cual hay que empezar de nuevo la construcción, que como se advierte no es solamente de materiales.

Se sabe que el bri bri es uno de los pueblos indígenas más importantes de Costa Rica, con una población estimada en diez mil personas, asentado en la cordillera de Talamanca. Aún conservan su lengua y en la actualidad hacen un gran esfuerzo impulsándola de forma escrita. Asimismo practican una de las cosmovisiones más antiguas de la región, estructurando sus sistema social en clanes.

Vale reiterar el informe final del Orejiverde, para detenernos en cada palabra, para repensar el alcance de una biblioteca indígena:


El Usuré es el punto central de su cosmovisión, al ser la representación del Universo y por lo tanto la manifestación de la vinculación macrocosmos-microcosmos. Es además el mundo ancestral, el lugar de curación y el ámbito de reflexión y armonia para la consolidación de los lazos familiares y comunitarios. Es un espacio cosmovisional de integración en donde conviven los dioses y todas las expresiones de la Dualidad”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario