Espacio que pretende resguardar voces y conocimientos desde el abordaje de la
bibliotecología. Documentación de archivos orales sobre el patrimonio cultural intangible
conservado en la memoria de los libros vivientes. Entrevistas a bibliotecarios sobre el rol social
de la profesión. Reflexiones en torno a la bibliotecología indígena y comunitaria.

martes, 22 de agosto de 2017

Entrevista a Virginia Inés Simón, estudiante de Bibliotecología de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina


Noticia biográfica
Virginia Inés Simón es Bibliotecaria Documentalista por el Departamento de Ciencia de la Información de la Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Mar del Plata. Actualmente se encuentra en estadio final de licenciatura en dicha casa de altos estudios, y cursando una diplomatura en discapacidad y derechos humanos por la Pontificia Universidad Católica de Perú.
Desde hace 9 años trabaja en servicios de gestión de información para la Red Iberoamericana de Expertos en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, como coordinadora del Repositorio en Discapacidad y Derechos Humanos y del Directorio de Investigadoras e Investigadores en Discapacidad y Derechos Humanos; Asimismo es Secretaria editorial en la Revista Discapacidad, Sociedad y Derechos Humanos. Actualmente es Project Manager en la Red CDPD (para mayor información consultar en http://redcdpd.net/).
Desde hace 6 años trabaja en la Biblioteca del Centro Médico de Mar del Plata, una biblioteca privada especializada en medicina, que atiende a más de mil médicos de la ciudad.
Ha publicado a nivel académico y participado en varios eventos científicos. Su campo de interés y desarrollo profesional abarca temáticas de discapacidad, derechos humanos, acceso a la información, accesibilidad, acceso abierto, propiedad intelectual y derechos de autor, principalmente en el marco de la legislación nacional e internacional relativa a la discapacidad. Actualmente ha sido designada miembro del grupo de trabajo de IFLA-LPD (IFLA -- Libraries Serving Persons with Print Disabilities Section), con función desde el año 2017 al año 2021.

Entrevistador: Daniel Canosa

- ¿Por qué la Bibliotecología?

Al encontrarme en etapas finales de mis estudios secundarios, tenía mucho interés en temas de historia o literatura. Me encontraba en una etapa de exploración ideológica, pero no veía futuro como historiadora o docente en esas áreas. Comencé a preguntarme qué era lo que me gustaba de la historia, de la literatura, de la filosofía y de la informática… Me di cuenta de que mi interés estaba en la información, en su origen y sus destinatarios y no solo en su contenido. Pensaba que lo que realmente quería era poder investigar, pero no le veía un sustento económico al largo plazo. Decidí hacer un test vocacional en la escuela, y entre las posibilidades de estudio, figuraba “bibliotecología”… Fui a la biblioteca de la plaza en la que estaba la escuela, y como era asidua, decidí preguntarle a la bibliotecaria “qué se estudiaba en su carrera” porque estaba evaluando anotarme… Me explicó básicamente lo que esperaba y entendí que el futuro estaba ahí.
Tuve varias discusiones con mis padres, que esperaban “otra carrera”, “de otro nivel”, y fui determinante en decirles que “yo decidiría con qué iba a sustentar mi futuro y el de ellos cuando sean mayores si llegara a ser necesario, por lo tanto, yo iba a decidir qué estudiar”. Anecdótico, lo cuento, porque hoy día están orgullosos de la elección que hice y de ver la proyección que tuve, habiendo podido visitar otros países y contando experiencias tan diversas que rodean a la bibliotecología en su sentido más global.

- Antes de descubrir la profesión ¿ha frecuentado la consulta en bibliotecas? ¿Ha manifestado afición por la lectura, por alguna expresión artística, literaria o cultural en particular?

Si, por supuesto. No siempre fui lectora, y no lo soy actualmente en el sentido amplio que pudiera esperarse, por gestión de tiempos. En la secundaria mi orientación educativa fue hacia las artes, pensando en que tendría tiempo de agobiarme con ciencias aplicadas en la universidad… Durante mi adolescencia transitaba mucho por recitales. Durante toda mi etapa de educación secundaria fui socia de la biblioteca de la plaza en la que estaba la escuela, y era asidua lectora. Luego, por tiempo, espacio y facilidad, fui migrando algunas costumbres de lectura de estudio hacia el plano digital. Las lecturas literarias las mantengo en papel.

- Dos preguntas en una ¿Cuál fue el libro que más lo influenció? y ¿Qué está leyendo actualmente?

Creo que han sido tres o cuatro, aunque debieran ser muchos más, pero imposible uno solo… Las venas abiertas de América Latina (Eduardo Galeano) guardan una gran influencia emocional e ideológica en mí. Pero quisiera destacar además, Las enseñanzas de Don Juan (Carlos Castaneda), El fantasma de Canterville (Oscar Wilde) y El corazón delator (Allan Poe).
Actualmente estoy leyendo Personas con Discapacidad: su abordaje desde miradas convergentes (compilado por Silvia Necchi, Andrea Gaviglio y Marta Suter)

- ¿Cómo definiría a un bibliotecario?
Lo definiré con algunos términos actuales y tecnológicos, y otros clásicos. Un bibliotecario es un gestor de información. Entendiendo el sentido amplio de gestión, con sus implicaciones sociales e institucionalmente transversales; e información en todas las áreas del desarrollo de la vida: laboral, de formación, investigación y recreación.
Un bibliotecario es un agente de cambio para el acceso a la información, y agrego especialmente, información para todas las personas, en donde deseo hacer énfasis en la atención a personas con diversidad funcional. Solemos proyectar nuestra profesión a perfiles de usuario que no se amoldan al concepto de persona (desde un enfoque filósófico y bajo la concepción de dignidad humana) y que segregan en la conformación de la tipología de unidades de información.
En cuanto a los valores de nuestra profesión, deseo agregarlos a esta respuesta porque considero que deben formar parte de nuestra proyección como profesionales, el bibliotecario debería ser stalker de la información, debe tener empatía, proactividad, ser creativo. Primordialmente debería tener arraigados valores y convicciones sobre responsabilidad social y ética profesional (ambos muy alabados y poco practicados) en el marco de la necesidad de acceso a la información como un derecho humano.

- ¿Qué opina del rol social del bibliotecario?

Pienso que las bibliotecarias y los bibliotecarios cumplen y deben guardar un gran compromiso con respecto al rol social que su labor conlleva. Somos el nexo entre la información y el usuario, somos el agente de garantía para el cumplimiento del acceso a la información para todas las personas (con o sin diversidad funcional, y bajo el concepto de “divertad”), como un derecho humano, entendido este en distintos instrumentos del derecho: Declaración de Derechos Humanos, Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, Tratado de Marrakech, y otros… Bibliotecarias y bibliotecarios tienen sin dudarlo, un rol social vital para toda la sociedad, en todos los ámbitos de y durante toda la vida.

- Con respecto al plan de estudios de la carrera ¿Considera que sus contenidos favorecen la adquisición de conocimientos y desarrollo de habilidades vinculados al rol social del bibliotecario?

Si. Sin embargo, considero que hay algunas deudas con respecto al rol social de bibliotecarias y bibliotecarios en relación a las personas con discapacidad y la accesibilidad de la información.


- Se habla frecuentemente de un cambio de paradigma dentro de la profesión (pasando del paradigma de la información al de la comunicación), según su enfoque particular, ¿Percibe ese cambio en el tratamiento docente de cada materia? (la pregunta va orientada hacia los contenidos que brinda el docente, si fomenta habilidades sociales o comunicativas o centra toda su atención en contenidos técnicos).

Si, pero es una situación que depende exclusivamente del compromiso docente. En algunos años de cursada, he tenido la fortuna de estar en clases con docentes comprometidos con el desarrollo de las habilidades de las y los estudiantes, y han enfocado la metodología de estudios a la realización de conversatorios, debates y participaciones con un enfoque democrático y plural e incorporando el desarrollo de conceptos de comunicación social. De igual forma, considero que aún faltan desarrollos conceptuales en gestión y buenas prácticas en redes sociales.

-En el caso que, promovido por el docente, haya realizado una práctica académica o pasantía en alguna unidad de información ¿Considera que los conocimientos adquiridos fueron suficientes para desempeñarse en tales prácticas? ¿Qué conocimientos tuvo que aplicar?

Solo he realizado las prácticas profesionales de final de carrera. En este estadío, creo que he contado con los conocimientos necesarios, por encontrarme en final de carrera y además, tener experiencia previa laboral.
 
- ¿Considera que la bibliografía utilizada en materias relacionadas con tecnologías de comunicación e información se encuentra actualizada? ¿Considera válido el equilibrio entre teoría y práctica en relación a los conocimientos técnicos impartidos en la carrera?

No puedo responder a esta pregunta en la actualidad, ya que son materias que ya he cursado y actualmente han sido actualizadas. En el período en que las curse, lamentablemente la bibliografía, a mi juicio, no ha resultado actualizada y no se encontraba en equilibrio con los conocimientos técnicos de la carrera, ya que se analizada de forma puntual un solo software específico, y no se aplicaba una mirada global a los avances tecnológicos. Tampoco había un enfoque tecnológico hacia la gestión de redes sociales.

-¿Suele participar en listas bibliotecarias? ¿Considera interesante el nivel de los debates? ¿Cómo percibe en dicho espacio la recepción de temas políticos?

Si. Leo constantemente los temas, y en forma esporádica, participo.
Creo que en la actualidad no hay debate en ciencia de la información. Este es un tema sobre el cual se podría hablar mucho. En lo personal, este último año he vivenciado en primera persona diversas situaciones prueba de ello que se han publicado en portales latinoamericanos de bibliotecología. He notado que no hay compromiso por el debate ni lectura juiciosa de los contenidos que se comparten.
Creo que en algunas listas circulan muchos contenidos políticos  de orden nacioanl, que no deberían ser permitidos por los moderadores según las políticas que exponen. Noto una falta de compromiso con el rol de moderación de listas, y una falta de responsabilidad por parte de los colegas que de forma constante comparten contenidos de este tipo, o spam.
Si la pregunta refiere exclusivamente a política gremial, no me parece que sea un tema de conversación presente en las redes, incluso, a julio de 2017 (momento en que estoy respondiendo la entrevista), tampoco hay compromiso de gestión, ni gremial, sindical, político o institucional de las asociaciones que nos representan. Sostengo este pensamiento en base a distintas situaciones que he percibido a lo largo de los años, sobre la falta de beneficios para estudiantes que desean acceder a eventos realizados por las asociaciones, sobre la falta de respuesta a consultas realizadas, e incluso el desconocimiento por parte de sus propios miembros de representación institucional, de los estatutos que rigen a dichas asociaciones.

-Como estudiante ¿Presenció en el aula un debate / clase/ conversación /comentario / reflexión y/o contenido sobre la necesidad o no de contar con sindicatos / gremios / asociaciones en temas relativos a derechos laborales? En caso que la respuesta resulte negativa ¿Considera de utilidad profesional que el docente favorezca espacios de discusión y debate sobre estas temáticas?

Si. En mi tránsito estudiantil muchos docentes nos han invocado a la participación en las asociaciones bibliotecarias, nos han hablado sobre la importancia de contar con asociaciones que respalden nuestra profesión, sobre la necesidad de poder contar en algún futuro, con una colegiación… Se ha conversado en muchas oportunidades y siempre fue evidente en las clases que era una necesidad pendiente.



- El concepto de neutralidad en la profesión ha dividido las aguas ante las problemáticas sociales y políticas que inciden en alguna medida en el contexto bibliotecario, según lo vivenciado como alumna de la carrera ¿desde el aula, recuerda si algún docente ha interpelado y/o analizado esta cuestión?

No. Si bien se han conversado las necesidades, no he notado ese nivel de compromiso por parte de los docentes.

-¿Como percibe a la bibliotecología en contextos interdisciplinarios? ¿Resulta visible? ¿Siente que la carrera le otorga elementos para dar respuestas a problemáticas sociales que otras disciplinas sí ofrecen? (ejemplo inclusión social, problemáticas de minorías sociales, desastres ambientales, conflictos bélicos, problemáticas jurídicas, etc.)

La bibliotecología en contextos interdisciplinarios es vital y de gran relevancia. La visibilidad, creo, es algo que depende de nosotros como profesionales para generar conciencia sobre la importancia de nuestro trabajo. No obstante, en lo personal, he notado mayor respeto y comprensión por nuestro trabajo en ámbitos externos a la bibliotecología, que entre propios colegas. Incluso, interdisciplinariamente se entiende más la importancia y responsabilidad de nuestro rol, que entre los propios bibliotecarios.
No siento que desde la carrera de ofrezcan elementos de respuesta a distintas problemáticas. Como he señalado, hay un vacío importante en cuando a la inclusión de personas con diversidad funcional como productores y lectores. No se brinda un tratamiento de la discapacidad en el marco del acceso a la información. Se segregan a las minorías desde la teoría, porque se proyectan “bibliotecas especiales” para personas con discapacidad, bajo una visión de exclusión, cuando se podrían proyectar estrategias de servicios inclusivos y toma de conciencia sobre la discapacidad como una cuestión de derechos humanos, permeable a todas las instancias de gestión de la información. Problemáticas jurídicas en relación con la ética profesional, la propiedad intelectual o el derecho de autor, suele quedar en buenas voluntades, pero sin compromiso global pleno. Casos internacionales como el de Diego Gómez, Natalya Sharina, Alexandra Elbakyan y Aaron Swartz no son analizados ni apoyados por nuestra profesión, y sin embargo, son situaciones que afectan nuestra labor.
Si, pero de forma  muy breve y segregada. En algunas cátedras concretas en las que se estudiaba la tipología de unidades de información, se hacía mención exclusiva a bebetecas, bibliotecas carcelarias o bibliotecas para ciegos (terminología no acorde a los modelos de inclusión), como ejemplo de bibliotecas especiales. En principio, hablo de segregación porque no se analizó otro tipo de unidades de información que aplican a contextos vulnerables; y de brevedad porque no se incluyeron análisis en profundidad sobre las características e importancia que revisten cada una de las unidades en función de las comunidades a las que sirven. Sólo se hacía hincapié al perfil de usuario. Creo que es posible realizar estudios de mayor profundidad, con consideraciones éticas con respecto al servicio que se brinda y al acceso a la información.
Con respecto a esta pregunta concreta, en la Universidad a la que asistí existe un servicio de acceso a la información para personas con discapacidad, dependiente de la Biblioteca Central de la Universidad. Con los años, me he cuestionado sobre por qué no lo estudiamos como un caso práctico en las cátedras en las que se analizaron los perfiles de usuario. Así mismo, en distintas cátedras se hubieran podido trabajar distintos conceptos de forma práctica, y buscado contribuir a la mejora del servicio con la participación de los estudiantes. Mi especial interés radica sobre la toma de conciencia con respecto al acceso a la información para personas con discapacidad, y creo que hubiera sido sumamente valioso. Entre paréntesis a ésta pregunta, considero que es un vacío para nuestra carrera, no conocer y estudiar los servicios de información que integran las facultades de la institución. Quizás esta situación con los años haya cambiado, mi respuesta obedece a la cursada previa al cambio del plan de estudios.

Hoy, con otras experiencias a mis espaldas, si bien comprendo la necesidad de teorizar sobre los distintos tipos de bibliotecas en función de las comunidades a las que sirven y que puedan requerir servicios y colecciones específicos, también defiendo la idea de incluir una mirada holística a la definición del perfil de usuario y la orientación de las bibliotecas a la atención de las comunidades en razón del contexto en el que se sitúan. En este sentido, una biblioteca pública por ejemplo, es el corazón del acceso a la educación, la cultura y el ocio para las personas de toda una comunidad, como un espacio de encuentro democrático y plural, que puede y debe incluir las estrategias de atención a personas en situación de vulnerabilidad, sin tener que desarrollar servicios apartados que segreguen y discriminen. Considero entonces, que la formación del profesional de la información de hoy no involucra apartados referentes a los distintos tipos de perfil de usuario que convergen en la institución más plural de acceso al conocimiento, que es la biblioteca pública. Entiendo que hay conocimientos que se adquieren en la práctica, o en formaciones extracurriculares, pero de la misma manera, creo menester sumar en la formación actual, desarrollos de toma de conciencia sobre las comunidades vulnerables. Creo que hay tantos perfiles de usuarios, como usuarios. En este sentido de diversidad, las bibliotecas deben orientar sus servicios a los usuarios, y no condicionarse a la estaticidad de las colecciones. El fin de las bibliotecas, son las personas a las que sirven, y no los documentos que depositan, independientemente de la preservación del patrimonio y la herencia cultural.


-Si le fuera dado proponer modificaciones en los planes de estudio de la carrera ¿En que aspectos técnicos y/o humanísticos focalizaría su atención? ¿Favorece la institución académica escenarios de discusión y debate que habiliten posteriormente la concreción de dichas propuestas por parte de los alumnos?

Durante el período de proyección de modificación del plan de estudios de la carrera, se estableció un período consultivo con estudiantes, y distintas reuniones participativas. Institucionalmente se ha favorecido el escenario de participación estudiantil y se han incorporado las propuestas al desarrollo de los nuevos planes de estudio. Creo que ha sido algo sumamente positivo para nuestra carrera, porque la evaluación de estado y la proyección de mejoras fue elaborada en conjunto con todos sus actores de forma plural, pública y democrática.

-Se habla frecuentemente de la lenta desaparición del libro impreso, incluso en foros de bibliotecología, en su caso como estudiante ligado permanentemente a la utilización de dispositivos físicos, digitales y/o virtuales ¿Qué le provoca esta situación?

Creo que se trata de un mero mito. Trabajo inmersa en la cultura de lo digital, sin embargo, el papel sigue siendo de preferencia para usuarias y usuarios. Creo que peligra más la edición impresa de revistas, que la permanencia del libro en papel, en virtud de la perdurabilidad del mensaje que, en el caso de lo científico, se encuentra sujeto a los procesos de revisión por pares. La gestión digital reduce los tiempos editoriales científicos (y los costos económicos), por lo cual muchas veces puede estar en desfasaje con respecto al avance de la periodicidad de publicación de las versiones digitales .

Muchas gracias Virginia

Daniel Canosa

martes, 15 de agosto de 2017

Entrevista a María Florencia Kiss, estudiante de Bibliotecología del ISFD yT N° 35 de Monte Grande, Buenos Aires, Argentina


Noticia biográfica
Técnica Superior en Bibliotecología (ISFD y T. N° 35 "PROFESOR VICENTE D'ABRAMO". Monte Grande. Buenos Aires, Argentina). Realizó prácticas en la Universidad Nacional de La Matanza (UNLAM) y en el Instituto de Literatura Argentina Ricardo Rojas (ILAR). Participó del Proyecto de Gestión en los “Fogones de Bernal”, una colaboración entre el ISFD y T. N°35 "PROFESOR VICENTE D'ABRAMO" de Monte Grande a cargo de la Prof. Mírta Pérez Díaz y el Complejo Cultural y Biblioteca Pública Mariano Moreno a cargo de la Directora Miriam Sanabria. Participó en  seminarios y jornadas relacionados con el mundo actual de las bibliotecas, sus desafíos y el rol social y las competencias del bibliotecario. Ha sido voluntaria en la Casa de la Cultura y Biblioteca Popular “Atahualpa Yupanqui”. Longchamps. Buenos Aires, Argentina.

Entrevistador: Daniel Canosa

- ¿Por qué la Bibliotecología?

Después de transitar algunos caminos, encontré este camino: la Bibliotecología. La elección se debió a que la consideré una disciplina completa, abarcativa y variada que vincula la cultura, las artes, lo social, la ciencia y la tecnología, potenciando el rol de los bibliotecarios y la función de la biblioteca. Su campo de acción es variado, por lo que supone oportunidades y desafíos en los lugares menos pensados. Esencialmente, por su cultura de servicio porque se piensa en y para el usuario para que pueda acceder a la información, a materiales confiables.
Y finalmente, pero no por ello menos importante, por asumir el compromiso social de garantizar y defender los derechos y deberes de los ciudadanos atendiendo a la máxima “una cultura libre para todos”. Hasta que no empezás a cursar, no podes imaginarte de qué se trata realmente. Es apasionante.

- Antes de descubrir la profesión ¿ha frecuentado la consulta en bibliotecas? ¿Ha manifestado afición por la lectura, por alguna expresión artística, literaria o cultural en particular?

Si, he frecuentado bibliotecas, bien para consultar materiales por estudio o por el placer de leer. En el transcurso de la carrera, se realizaron visitas a Bibliotecas, Centros de Información y Documentación, Archivos, Librerías, Museos y demás lugares que sirvieron para tener una visión mas amplia de la profesión y cultivar/adquirir un saber que habilite a pensar en nuevos espacios de actuación. Ser innovadores y creativos en lo que hacemos.
Me considero una aficionada a todas las artes en general y sus diversas expresiones, cada una aporta lo suyo (la literatura, el cine, la danza, la música, el arte, el teatro).

- Dos preguntas en una ¿Cuál fue el libro que más lo influenció? y ¿Qué está leyendo actualmente?

Son tantos los libros que me impactaron que no podría solo mencionar uno.
Recuerdo de aquellos años la literatura de José Sebastián Tallón, Conrado Nalé Roxlo. Son las voces de la infancia. En otra etapa de mi vida, siguieron libros como “Juan Salvador Gaviota” de Richard Bach; “Bestiario” de Julio Cortázar; “El lobo estepario” de Hermann Hesse; “Rebelión en la granja” de George Orwell; “1984” de George Orwell que junto a la novela “Un mundo felíz” de Aldous Huxley y “Farenheit 451” de Ray Bradbury forman la trilogía del género conocido como ciencia ficción distópica; La Divina Comedia de Dante Alighieri; “Crimen y Castigo” de Fiódor Dostoievski; “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano. Un libro indispensable para cualquier latinoamericano. En sus páginas se imprime el dolor y las injusticias sufridas por los pueblos latinoamericanos. A mi entender, clásicos de la literatura que cada uno en su temática refleja realidades y contradicciones de su tiempo, críticas a los convencionalismos sociales, retratando la complejidad de la naturaleza humana. Historias profundas, impactantes, apasionantes y con mucho que reflexionar. Entre mis lecturas actuales se encuentran libros de Haruki Murakami como “Los años de peregrinación del chico sin color” y “Al sur de la frontera, al oeste del sol; “Cometas en el cielo” de Khaled Hosseini; “El gran cuaderno” de Agota Kristof.
Historias potentes, fuertes y crudas, con un atisbo de esperanza. De esos libros que no dejan indiferente. Y tantos otros libros interesantes que quedan afuera…la lista continua…

- ¿Cómo definiría a un bibliotecario?

El bibliotecario es un intermediario entre la colección y el usuario. Está al servicio de los usuarios brindándoles el acceso a la información en sus diversos soportes y formatos.
Monfasani expone ciertas cualidades personales que debe poseer el bibliotecario: Reflexión y espíritu crítico para alentar la toma de decisiones / Iniciativa para promover e intervenir en el cambio / Carácter investigativo para la búsqueda de nuevos conocimientos / Creatividad para innovar y generar nuevas ideas / Constancia para sostener las decisiones / Dinamismo para continuar y emprender otras actividades.

- ¿Qué opina del rol social del bibliotecario?

Los profesionales de la información deben asumir un rol social activo y creativo, no siendo indiferentes a las circunstancias socio-culturales y político-económicas de la sociedad.
El profesional de la información tiene como misión el servicio y como desafío aprovechar las tecnologías y reducir de alguna manera la brecha entre ricos y pobres, informados y desinformados, conectados y desconectados, para permitir que todos participen de la Sociedad de la Información. Se trata de gestionar y planificar de manera estratégica haciendo un correcto empleo de las herramientas y recursos para garantizar el cumplimiento de los derechos de los usuarios a los que sirve. Dicho esto, es fundamental formarse y permanecer en constante capacitación y actualización. Como expresa Edgardo Civallero: […] Los bibliotecarios […] Deben olvidar muros y estantes y convertir sus bibliotecas en entidades dinámicas y flexibles, que salgan de sus edificios para encontrarse con sus destinatarios en las calles, en las escuelas, en las asociaciones vecinales, en las organizaciones culturales, en los barrios carenciados… Ahí es donde hace falta la información, ahí es donde pueden realizarse cambios, ahí es donde puede iniciarse el proceso de desarrollo social. […] La actitud a asumir puede denominarse “responsabilidad social”, y puede resumirse en dos palabras: “compromiso” y “acción”. Compromiso con aquellas personas que podrían necesitar nuestros servicios, para brindarles la posibilidad de preguntarse y preguntarnos por aquello que la biblioteca le podría ofrecer. Y acción consecuente con el compromiso adquirido, más allá de toda ideología, más allá de todo preconcepto o prejuicio”.

- Con respecto al plan de estudios de la carrera ¿Considera que sus contenidos favorecen la adquisición de conocimientos y desarrollo de habilidades vinculados al rol social del bibliotecario?

Cada vez más, hay una tendencia a favorecer la adquisición y desarrollo de habilidades / competencias ya que se hacen necesarias por las nuevas demandas de los usuarios, y de la sociedad en general.


- Se habla frecuentemente de un cambio de paradigma dentro de la profesión (pasando del paradigma de la información al de la comunicación), según su enfoque particular, ¿Percibe ese cambio en el tratamiento docente de cada materia?

Considero que la formación profesional está atravesada por contenidos técnicos, sin embargo, hay una tendencia a rescatar los valores humanísticos, fomentando habilidades sociales o comunicativas por considerarlas necesarias para atender a las demandas sociales actuales. Lo cual implica nuevas estrategias de formación, nuevas competencias y asegurar la igualdad de oportunidades, en función de una ciudadanía informada. Voutssas M. expresa que el profesional bibliotecario debe poseer tres grandes competencias: un saber hacer (competencias operacionales), con saber (competencias Cognitivas) y con saber actuar (competencias actitudinales).

-En el caso que, promovido por el docente, haya realizado una práctica académica o pasantía en alguna unidad de información ¿Considera que los conocimientos adquiridos fueron suficientes para desempeñarse en tales prácticas? ¿Qué conocimientos tuvo que aplicar?

Considero en general, que los planes de estudio van a la zaga de lo que el mercado laboral exige. Sí bien hay intentos por matizar esta cuestión tratando de estar a la vanguardia con contenidos innovadores y actualizados. Lo cual permite llevar la práctica académica adelante y lograr un desempeño aceptable, acorde a las enseñanzas impartidas y los esfuerzos compartidos.
Fueron aplicados conocimientos técnicos (Análisis y Descripción), informáticos, de desarrollo de la colección, de Gestión y Planificación. Hay una deuda con la educación, lamentablemente. Pero también hay grandes acciones de grandes voluntades que luchan por nuestra educación y entiendo que depende de uno comprometerse con su saber y tener un buen desempeño profesional.

- ¿Considera que la bibliografía utilizada en materias relacionadas con tecnologías de comunicación e información se encuentra actualizada? ¿Considera válido el equilibrio entre teoría y práctica en relación a los conocimientos técnicos impartidos en la carrera?

Considero que hay un gran esfuerzo por lograr una bibliografía actualizada en las materias relacionadas con las tecnologías de comunicación e información. Se pretende que haya un equilibrio entre teoría y práctica en relación a los conocimientos técnicos. Sucede que la falta de equipamiento tecnológico actualizado, dificulta el adecuado y provechoso uso del mismo para volcar los contenidos teóricos, por ende, produciéndose un desfasaje entre lo teórico y lo práctico. 

-¿Suele participar en listas bibliotecarias? ¿Considera interesante el nivel de los debates? ¿Cómo percibe en dicho espacio la recepción de temas políticos?
De momento no. En cuanto a los debates permiten la libertad de expresión, la apertura al diálogo, discutir o intercambiar opiniones a través de las cuáles se expresan y confrontan creencias y puntos de vista. Los profesionales de la información deben asumir  una actitud crítica y reflexiva frente a la realidad. El formar parte de la sociedad y estar a su servicio implica responsabilidad y compromiso.

-Como estudiante ¿Presenció en el aula un debate / clase/ conversación /comentario / reflexión y/o contenido sobre la necesidad o no de contar con sindicatos / gremios / asociaciones en temas relativos a derechos laborales? En caso que la respuesta resulte negativa ¿Considera de utilidad profesional que el docente favorezca espacios de discusión y debate sobre estas temáticas?


Se ha comentado y/o reflexionado en alguna clase sobre una representación que avale a la profesión bibliotecaria y proteja los derechos laborales. Son interesantes, dichos espacios, dado que se plantea lo referente al futuro laboral; sin descuidar, por supuesto, los contenidos planificados para la clase. Quizás, debería habilitarse o fomentarse un espacio-seminario para plantear y/o discutir acerca del panorama laboral y de los derechos del colectivo bibliotecario.

-El concepto de neutralidad en la profesión ha dividido las aguas ante las problemáticas sociales y políticas que inciden en alguna medida en el contexto bibliotecario, según lo vivenciado como alumna de la carrera ¿desde el aula, recuerda si algún docente ha interpelado y/o analizado esta cuestión?

Se ha mencionado lo de la neutralidad en la profesión, considerando a los bibliotecarios como simples técnicos que no se inmiscuyen en cuestiones políticas. Habrá casos donde la pasividad y neutralidad este presente. Por el contrario, los profesionales de la información son parte de la sociedad y como tal, no pueden ignorar lo que ocurre a su alrededor, comprometiéndose y asumiendo un rol activo en la toma de decisiones para iniciar y promover procesos de cambio.

-¿Como percibe a la bibliotecología en contextos interdisciplinarios? ¿Resulta visible? ¿Siente que la carrera le otorga elementos para dar respuestas a problemáticas sociales que otras disciplinas sí ofrecen? (ejemplo inclusión social, problemáticas de minorías sociales, desastres ambientales, conflictos bélicos, problemáticas jurídicas, etc.)

La Bibliotecología ha ido ganando terreno y afirmándose como profesión, pero aún hace falta que logre mayor visibilidad y reconocimiento social. Es necesario  que los especialistas de informática, comunicación, periodismo, derecho, ciencias políticas, sociología, historia, filosofía, psicología, economía, educación, empresariales, archivística, museología y desde ya, la bibliotecología trabajen juntos para realizar aportes desde sus respectivas disciplinas cuyos elementos den una respuesta adecuada a la sociedad y a sus problemas. Es necesario una mirada heurística de la cuestión. Si, absolutamente creo que la carrera otorga elementos para dar respuestas a problemáticas sociales que otras disciplinas sí ofrecen, ya que la biblioteca puede colaborar en formar ciudadanos que estén bien informados para que puedan ejercer sus derechos democráticos y desempeñar un rol activo dentro de la sociedad (acceso a la información, educación, libre expresión); puede contribuir a tratar problemáticas de salud, desnutrición infantil, adicciones, violencia, poniendo a disposición los espacios para la reflexión, el diálogo, el debate y los recursos de información confiables para encarar acciones concretas de concientización en la comunidad. Esto también aplica para las cuestiones de sostenibilidad medioambiental; luchar contra el analfabetismo; transmitir y difundir los conocimientos y lenguas de los pueblos originarios para que no queden en el olvido; enseñar pautas de convivencia, lo que implica respetar y tolerar lo diferente, al otro para así evitar el bullyng, el racismo, la discriminación; puede estimular la solidaridad y una escucha atenta, ese gesto para ayudar a quien lo necesite; puede contar la historia local y mantener viva la memoria.

-¿Recuerda en alguna clase que el docente haya abordado cuestiones vinculadas a bibliotecas en contextos sociales vulnerables? (comunitarias, rurales, campesinas, indígenas, carcelarias o de temas relativos a minorías, desplazados sociales, multiculturalidad, comunidades sexuales, bibliotecas humanas, etc.)

Se abordó el proyecto de las bibliotecas humanas, donde se consultan personas en lugar de libros. Lo interesante, es que surgió como forma de contrarrestar la violencia fomentando el encuentro, el dialogo, es decir, la comprensión  hacia personas provenientes de diferentes estilos de vida o culturas a través del intercambio de sus vivencias.
La dinámica consiste en un cara a cara entre personas que tienen historias para contar y aquellos que quieran escucharlas, compartiendo así un espacio de media hora. Dichas personas se han visto excluidas de la comunidad, ya sea por su condición social, económica, política. Eliminar los estereotipos y prejuicios, una manera de volver a humanizar a la humanidad.
El hecho de implementar esta experiencia innovadora en la Argentina, es imitar un buen ejemplo, adaptándola a la propia realidad y vivencias  de los argentinos. Es pensar en los otros, que también somos nosotros. Que se repitan este  y otro tipo de experiencias similares tendrá un efecto multiplicador y llevara esperanza y fuerza a aquellos que no la tienen por las circunstancias e injusticias de la vida. Así, la biblioteca redefine su papel dentro de la sociedad y se adapta a los nuevos tiempos, no solo desde lo cultural sino de lo social también, logrando que los usuarios perciban qué son capaces de hacer las bibliotecas por ellos. Aquí aplica la frase “Cada persona que ves, esta luchando una batalla de la que tú no sabes nada. Sé amable siempre”

-Si le fuera dado proponer modificaciones en los planes de estudio de la carrera ¿En que aspectos técnicos y/o humanísticos focalizaría su atención? ¿Favorece la institución académica escenarios de discusión y debate que habiliten posteriormente la concreción de dichas propuestas por parte de los alumnos?

Sería interesante que dentro del plan de estudio de la carrera se incluyeran los siguientes espacios: Tecnología y Medios de Comunicación; Fundamentos de la preservación y la conservación digital en bibliotecas; Capacitación en Idiomas (Además del Ingles, elegir un idioma optativo: Francés-Italiano-Portugués-otros / Lenguas originarias); Redes sociales y comunidades virtuales; Marketing Digital; Sistemas de gestión de contenidos web; Contenidos multimedia.
Existe un centro de estudiantes, no estoy al tanto de si se ha concretado alguna propuesta sugerida por los alumnos.

-Se habla frecuentemente de la lenta desaparición del libro impreso, incluso en foros de bibliotecología, en su caso como estudiante ligado permanentemente a la utilización de dispositivos físicos, digitales y/o virtuales ¿Qué le provoca esta situación?

“[…] Las ventajas o desventajas del papel sobre lo digital, y viceversa, es un sinsentido, pues opone dos experiencias de lectura totalmente distintas. […] Ambos soportes convivirán por mucho tiempo, en vista de que cuentan con su propia audiencia y nichos de mercado.” (Camacho Alfaro, 2014) . Las bibliotecas digitales del mundo están conformando sus colecciones digitales de la siguiente manera: por un lado, digitalizando colecciones propias que existían previamente en la biblioteca en algún soporte tradicional y, por el otro, adquiriendo acceso a materiales producidos ya en forma digital de origen. De todos modos, es importante considerar que durante un buen tiempo coexistirán los materiales en ambos soportes. No obstante, es recomendable la inclusión del libro electrónico en las colecciones de las bibliotecas, ya que crea una nueva forma de lectura, está en su proceso inicial y habrá que ver como evoluciona. Las bibliotecas que aceptan este desafío asumen que el uso de información es un recurso social importante y facilitarán su acceso desde cualquier soporte y formato para beneficiar a sus usuarios.

Muchas gracias Florencia

Daniel Canosa

miércoles, 9 de agosto de 2017

Entrevista a Mauricio Genta, estudiante de Bibliotecología en la Escuela de Bibliotecario de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, Ciudad Autónoma Buenos Aires, Argentina


Noticia biográfica:
Estudia desde el año 2015 en la Escuela de Bibliotecario dependiente de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Trabajó en diferentes proyectos (base de datos, catalogación de bienes museográficos y bibliotecológicos y museografía entre otros) en el Museo de Informática. Desde 2016 se encuentra trabajando en Wikimedia Argentina como “Wikipedista en Residencia” a cargo del Proyecto de Digitalización, como así también asistiendo en todo lo relacionado a Bibliotecas, Archivos y Museo. Participa voluntariamente en varios proyectos  gubernamentales de acceso a la información en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires.

Entrevistador: Daniel Canosa
Preguntas:

- ¿Por qué la Bibliotecología?

En mi caso la elegí como carrera auxiliar, ya que pienso seguir ingeniería civil, me otorga herramientas y conocimientos que van de la mano con mi actual trabajo en Wikimedia Argentina en lo relacionado a GLAM (*) y mi hobbie donde tengo que manejar información, en especial literatura gris.

(*) Proyecto GLAM (del inglés Galleries, Libraries, Archives & Museums) de la Wikipedia en español, grupo dedicado a mejorar la cobertura de Wikipedia de temas relacionados con el sector de la cultura.

- Antes de descubrir la profesión ¿ha frecuentado la consulta en bibliotecas? ¿Ha manifestado afición por la lectura, por alguna expresión artística, literaria o cultural en particular?

Frecuentaba la biblioteca escolar mas no las públicas, ya que no me brindaban más de lo que podía conseguir, o averiguar en mi casa, o por mis propios medios. Soy aficionado al género literario policial y fantástico, y también por la lectura de material histórico, literatura gris y legislativa.

- Dos preguntas en una ¿Cuál fue el libro que más lo influenció? y ¿Qué está leyendo actualmente?

No considero que algún libro me haya influido más que otro, tomo la lectura por dos lados, el del ocio y el de la información. Actualmente me encuentro leyendo una gran cantidad de papers relacionados con proyectos de wikimedia, en especial datos estructurados y su función en lo referente a bibliotecas, museos y archivos.

- ¿Cómo definiría a un bibliotecario?

Como un facilitador para que la población en general pueda acceder a información de la forma más eficaz y ordenada posible.

- ¿Qué opina del rol social del bibliotecario?

El bibliotecario tiene, mas bien siempre tuvo, un rol social importante como nexo entre la información y la sociedad. Este rol se vio muy afectado con los últimos 30 años de avances tecnológicos, donde gran parte de la población dejo de necesitarlo, y donde también gran parte de la información que administraba cambio de formato. Es importante que el bibliotecario cambie, algo que no viene realizando en general aquí en argentina, para poder trabajar y seguir siendo un nexo en la población, ya que no podemos limitar a que el rol social sea solo talleres de lectura.

- Con respecto al plan de estudios de la carrera ¿Considera que sus contenidos favorecen la adquisición de conocimientos y desarrollo de habilidades vinculados al rol social del bibliotecario?

No realmente, al menos no de la forma que debería realizarse en pleno siglo XXI.


- Se habla frecuentemente de un cambio de paradigma dentro de la profesión (pasando del paradigma de la información al de la comunicación), según su enfoque particular, ¿Percibe ese cambio en el tratamiento docente de cada materia? (la pregunta va orientada hacia los contenidos que brinda el docente, si fomenta habilidades sociales o comunicativas o centra toda su atención en contenidos técnicos)

A pesar de que el programa de mi carrera es puramente técnico, se ve la intención de parte del cuerpo docente por fomentar nuestras habilidades comunicativas. Pero no de forma exhaustiva y organizada.

-En el caso que, promovido por el docente, haya realizado una práctica académica o pasantía en alguna unidad de información ¿Considera que los conocimientos adquiridos fueron suficientes para desempeñarse en tales prácticas? ¿Qué conocimientos tuvo que aplicar?

No realicé pasantías promovidas por ningún docente, pero trabajé por mi cuenta. En general los conocimientos adquiridos son suficientes para desempeñase, en tareas menores o básicas.

- ¿Considera que la bibliografía utilizada en materias relacionadas con tecnologías de comunicación e información se encuentra actualizada? ¿Considera válido el equilibrio entre teoría y práctica en relación a los conocimientos técnicos impartidos en la carrera?

No, lamentablemente la bibliografía de toda mi carrera se encuentra bastante desactualizada, capaz hace 10 años tener bibliografía de entre 20 y 5 años de antigüedad no presentaba grandes diferencias, pero el avance tecnológico de los últimos años obliga a que esta deba estar actualizada año tras año.  Considero que está equilibrado, más la práctica no es completamente representativa de lo visto en la teoría.

-¿Suele participar en listas bibliotecarias? ¿Considera interesante el nivel de los debates? ¿Cómo percibe en dicho espacio la recepción de temas políticos?

No suelo participar en listas bibliotecarias. De reuniones y congresos, creo que el debate  está algo “perdido en el tiempo” como me gusta decirlo, ya que se discuten temas viejos para la profesión. Se evitan al máximo posible los temas políticos.

-Como estudiante ¿Presenció en el aula un debate / clase/ conversación /comentario / reflexión y/o contenido sobre la necesidad o no de contar con sindicatos / gremios / asociaciones en temas relativos a derechos laborales? En caso que la respuesta resulte negativa ¿Considera de utilidad profesional que el docente favorezca espacios de discusión y debate sobre estas temáticas?

Fue hablado en clase,  considero que es favorable ya que en Argentina prácticamente no hay representación gremial o sindical. Durante la materia "Referencia I", en pocas palabras se explicó que no existía un gremio o sindicato, que siempre la actividad se vio ligada a la representación según el lugar de trabajo (docentes, judiciales, etc.), un poco sobre la historia de la única asociación de bibliotecarios que existe aquí (ABGRA) y su funcionamiento. Algunos alumnos realizaron opiniones, aunque los debates posteriores, no pasaron más haya de un disgusto por este problema.


- El concepto de neutralidad en la profesión ha dividido las aguas ante las problemáticas sociales y políticas que inciden en alguna medida en el contexto bibliotecario, según lo vivenciado como alumno de la carrera ¿desde el aula, recuerda si algún docente ha interpelado y/o analizado esta cuestión?

No, lamentablemente no analizamos esa situación, solo nos pasó de obtener alguna apreciación personal de algún profesor sobre el anterior  o actual gobierno, poco relacionado con la carrera. Se podría decir que es casi un tema tabu

-¿Como percibe a la bibliotecología en contextos interdisciplinarios? ¿Resulta visible? ¿Siente que la carrera le otorga elementos para dar respuestas a problemáticas sociales que otras disciplinas sí ofrecen? (ejemplo inclusión social, problemáticas de minorías sociales, desastres ambientales, conflictos bélicos, problemáticas jurídicas, etc.)

Debería tener un papel en equipos inderdisciplinarios, pero el mismo no se da y de darse es invisible. La carrera mía es más técnica, y no percibo que me de elementos para dar respuestas a estas problemas sociales. Se habla de ellas, pero de forma muy vaga.

-¿Recuerda en alguna clase que el docente haya abordado cuestiones vinculadas a bibliotecas en contextos sociales vulnerables? (comunitarias, rurales, campesinas, indígenas, carcelarias o de temas relativos a minorías, desplazados sociales, multiculturalidad, comunidades sexuales, bibliotecas humanas, etc.)

Si, aunque solo relacionado con la promoción de la literatura por ocio.

-¿Se puede aclarar en que materia y que tipo de biblioteca fue abordado? me interesa el concepto de literatura por ocio en relación a estos temas

Nuevamente se dio durante "Referencia I", aunque también se abordó el tema en  "Administración I", mayormente se hablo de bibliotecas populares o rurales. El problema que siempre veo cuando se abordan estos temas, es que el plan es solo que la gente lea lo que yo llamo "literatura de ocio" (novelas, poesías, cuentos, etc), cuando para muchos de estos lugares sería más interesante acceder a información como por ejemplo, informes de agricultura del INTI en una biblioteca rural. Todos los programas tratan de llevar un libro de Borges o Sábato, cuando lo que realmente puede hacer un cambio es otro tipo de información.

-Si le fuera dado proponer modificaciones en los planes de estudio de la carrera ¿En que aspectos técnicos y/o humanísticos focalizaría su atención? ¿Favorece la institución académica escenarios de discusión y debate que habiliten posteriormente la concreción de dichas propuestas por parte de los alumnos?

Principalmente actualizaría de forma general los programas de cada materia. Focalizaría más horas en aspectos técnicos relacionados con la informatización o digitalización, y por el lado humanístico como poner la biblioteca en contexto con su medio ambiente y apoyarse con la comunidad local de forma mutua. Mi institución no favorece esto para nada, al contrario de promover el debate, las autoridades censuran cualquier crítica.

-Se habla frecuentemente de la lenta desaparición del libro impreso, incluso en foros de bibliotecología, en su caso como estudiante ligado permanentemente a la utilización de dispositivos físicos, digitales y/o virtuales ¿Qué le provoca esta situación?

En mi curso soy el único que utiliza una notebook en lugar de un cuaderno para tomar apuntes y/o realizar trabajos. En este sentido, me encuentro en permanente discusión con compañeros y profesionales de las bibliotecas, El libro impreso es solo un formato, y está atado a la bibliología mas no debería estarlo a la bibliotecología, nosotros, deberíamos centrarnos en brindar información y autonomía en su acceso. El medio que utilicemos para entregarla solo debe estar vinculado a las necesidades y medioambiente de quien la reciba.

Muchas gracias Mauricio

Daniel Canosa

sábado, 5 de agosto de 2017

Las bibliotecas africanas: crónicas de una resistencia contra el olvido


En esta sorprendente crónica, Fernando Báez comparte las vicisitudes de los bibliotecarios africanos en defensa de sus bibliotecas y sus libros, registrando parte de los innumerables saqueos, incendios intencionales,  destrucciones y actos terroristas, que durante años padecieron estas verdaderas casas de la memoria en los antiguos países de África. El informe es también una oportunidad para corroborar el inmenso daño que provoca la destrucción de manuscritos en la historia de la humanidad.

La lucha de los bibliotecarios africanos por defender sus bibliotecas

“!Pasajeros a Malí!”, grita una indiferente joven uniformada que lleva en sus manos una gruesa carpeta azul con el logotipo de una empresa de atención al público. Nos mira, pero tal vez no nos vea. “!Pasajeros a Malí”, repite otra vez con un megáfono al minúsculo y heterogéneo grupo que la seguimos por los pasillos como si se tratara de una líder religiosa con la indecisión propia que sienten al final los devotos fatigados. Dadas las reticencias que conforman la filosofía del pasajero que sufre la metamorfosis del maltrato y las mentiras habituales de los operadores turísticos, el grupo sabe que está en presencia de un milagro y aprovechamos el momento para compartir, en francés, en bambara, en árabe o inglés, incluso en un dialecto tuareg frases que resumen la transición y la aventura que vamos a vivir.

En Malí, aunque su nombre deriva del bambara y significa àmakɔ̌  o cocodrilo pantanoso, es habitual decir que quien no ha sido picado por un escorpión es porque no ha pisado la arena. Hay que vencer supersticiones y saber que un viaje al África subsahariana no es sólo un prodigio dada la ineficiencia controlada de las pésimas líneas aéreas sino una oportunidad única para planificar de una vez y para siempre un éxodo por los rincones más remotos de nuestra propia memoria, hacia aquello que recordamos y olvidamos que somos y estamos siendo justo en estos precisos momentos.

Cuando el avión aterriza –si aterriza y no hay un desvío por una tormenta de arena, una amenaza terrorista o por cualquier otra razón que sólo el protocolo secreto podría explicar en la ruta París-Malí– si se llega hasta la rampa principal, si no se cancela todo como correspondería ese día de rumores, entonces es posible agradecer la buena nueva del anuncio de haber llegado al Aeropuerto Internacional de Bamako, donde además de un calor asfixiante, el atropello de la sección de migración, el colorido repentino que debe ser asumido como natural, pasa uno a un cambio vertiginoso de ritmo ante la probabilidad cierta de estar a punto de ser testigo de un golpe de estado.

El caso es que, después de escuchar varias versiones sobre la huída apresurada de los moriscos de la antigua Al Ándalus, no me convencieron los argumentos y llegué a Tombuctú, la perla del desierto, para conocer la verdad de los hechos y pude evidenciar que la idea antropológica colonialista, de mentalidad primitiva, en el caso de África se derrumbaba justo en esa pequeña villa, y contra la versión espuria de la circunscrita perspectiva de Hegel sobre el desarrollo del pensamiento mundial, hoy puedo argumentar que había visitado la capital de uno de los centros culturales más importantes del mundo antiguo, donde se produjeron volúmenes sobre historia, teología y filosofía, y donde un gran Reino mantuvo vínculos formidables con La Meca, Constantinopla y Al Andalus, la sede del Islam en Europa durante siete siglos. El orientalismo ignoró por siglos –o para ser más exacto, omitió– el mestizaje curioso entre el mundo musulmán y los cultos antiguos ocurrido en diversos lugares de Etiopía, Somalia, Nigeria o  Malí, esta última una nación que conserva por fortuna un testimonio directo con la gran biblioteca de Mahmud Kati, apenas estudiada a finales del siglo XX.

El cambio tras la llegada del Islam desde el siglo XIII se observa en el relato mitológico de los pueblos mandinga (que abarcaría desde Gambia, pasando por  Guinea, Guinea-Bissau, hasta Senegal, Liberia, Malí, Sierra Leona, Costa de Marfil, y finalmente Burkina Faso), que cambió desde la creación del universo hasta la batalla de Kaibar, los comienzos de la monarquía mansaya en los mandinga, la saga de Sunjata, la genealogía de los clanes mandingas, la lista de las Treinta Familias Mandinga y el asentamiento y hegemonía de Keyita Kandasi. Es fascinante el sincretismo en algunas aldeas donde los cultos locales se combinan con la ortodoxia musulmana más próxima al misticismo. En Tarik al-fattash, de Mahmud B. Muttawakkil Ka´ti, se lee que en las tierras de Bilad al-Sudán (la tierra de los Negros) el Caos dominó, tal cual pensaban los pobladores, hasta que se aceptó el credo de Alá. Todavía puede encontrarse entre los ancianos una práctica esotérica con miembros de sus tribus y las antiguas prácticas islámicas con la comunidad. El aprendizaje del árabe estuvo relacionado con la incorporación social, pero además facilitaba la actividad comercial, de modo que los africanos hicieron del árabe una lengua común y siguen haciéndolo. Hasta los pueblos dogón, que son animistas, han preservado sus costumbres al mismo tiempo que asimlan el Islam.

En particular, la inestable ciudad de Tombuctú que en marzo de 2012 volvía a estar sitiada por rebeldes, de fuerte influencia tuareg, con sus 55.000 habitantes ha admirado turistas e investigadores a lo largo de estos últimos años, pero más allá de cualquier especulación de la ciudad de los 333 santos que capturó el interés de Bin Battuta, el gran viajero, y de los sufíes, hay que recordar que tiene las tres mezquitas más interesantes del Islam africano.
La leyenda de la riqueza del sitio lo forjó el viajero Heródoto: “Hay un país, al sudoeste de Libia, más allá del gran desierto que los comerciantes cartagineses suelen visitar. Cuentan que, después de un viaje muy largo y fatigoso, llegan a una playa donde descargan sus mercancías. Una vez dispuestas ordenadamente sobre la arena, las dejan allí, y ellos se alejan y encienden grandes hogueras para anunciar su llegada a quienes viven en aquellas tierras. Al ver el humo, los nativos salen de sus poblados y van hacia la playa, se acercan a las mercancías, las examinan y, tras depositar junto a ellas tanto oro como creen que valen, desaparecen de la vista. Entonces, son los cartagineses quienes se aproximan, y si consideran que el oro es suficiente, lo recogen y se van; pero si no les parece bastante, no lo tocan y se retiran de nuevo, y reavivan el fuego hasta que el humo vuelve a cubrir el cielo. Los nativos acuden entonces por segunda vez y añaden algo más de oro, y así se repiten las idas y venidas hasta que los comerciantes se dan por satisfechos”.
Esta leyenda prosiguió de la mano de los caravaneros que fueron luego reemplazados por los comerciantes marítimos, lo que concluyó el ciclo africano del oro.

La ciudad de Tombuctú, que fue El Dorado de África y hoy el oro es una rareza, llegó a tener 200 madrazas para enseñar teología y no menos de 40.000 estudiantes divulgaron su doctrina. Los maestros, austeros y exigentes, eran recompensados para que no tuvieran que distraerse con otras actividades: un tombouctoukoi en el siglo XVI señalaba que un maestro podía ganar 1275 cauris en un día, cantidad más que suficiente para su dedicación absoluta a la enseñanza. Las dos ramas usuales eran la exégesis coránica, la rememoración de los hadizes o tradiciones orales, la jurisprudencia o fiq y fuentes legales o usul. Por otra parte, la lengua demandaba buen conocimiento de la gramática  y las ciencias en las que los árabes eran pioneros: matemática, astronomía, medicina. La palabra algoritmo viene del árabe y deriva de al Jwarizimi.
De las mezquitas habría que mencionar Djinguereiber ó Yinguereber (la colosal), erigida hacia 1325 por Ishaq es-Saheli, el escéptico arquitecto granadino nacido en 1290 que enriqueció por la millonaria fortuna que le pagó el espléndido emperador malinké Kankan Musa o Mansa Musa, quien también se distinguió porque hizo su peregrinación a La Meca con sesenta mil personas y cien camellos cargados de oro como una prueba de devoción.

El edificio es extraño, versátil, y su estilo desconcertante y mimético, en donde se advierte la combinación del adobe y la palmera, como puede verse también en la milagrosa Sidi Yahya, que estuvo abandonada hasta que un iluminado apareció del desierto con las llaves y pudo abrirla siglos más tarde, o en la gigantesca Mezquita de Djenné o Yené: esta estructura fue declarada Patrimonio Cultural de la Unesco porque además de sus formidables medidas es un templo de una sola pieza con materiales excepcionales que han soportado todo tipo de desastres y se ha reconstruido una y otra vez sobre sus mismas bases. Ishaq, el constructor, macilento y atónito,  murió respetado e ignorado, también traicionado por muchos, en Tombuctú en 1346, pero su influencia llegó hasta Antonio Gaudí, el genio de la arquitectura de Europa.

Además de las mezquitas, las escuelas coránicas propagaron la fe aprovechando el desplazamiento de sus alumnos por el río Níger, alfabetizaron a la población y produjeron una impactante escuela de escribas. En Tombuctú funcionó la que se estima como la primera universidad del mundo de Sankore o Sankore Masjid  (aunque Bolonia mantenga el merecido prestigio europeo), una obra que dejó la huella de Modibo Mohammed Al Kaburi y  Abu Abdallah Ag Mohammed bin Al Moctar 'n-Nawahi; gracias a la erudición de sus creadores, la universidad alcanzó el número aproximado de 25.000 estudiantes y escolares entre los que se contaron hombres que llegaron a ser sabios: como Abu Al Baraaka, Mohammed Bagayogo, Ahmed Baba, Al Aqib bin Faqi Muhmud, Abu Bakr bin Ahmad Biru, Abd Arahman bin Faqi Mahmud o Mohammed bin Mohammed Kara.

El amor por la música ennoblecía a muchos habitantes. Ahmed Baba contaba que su maestro Mohamed Bagayogo, cuyo placer consistía en oír el violín, pero sin faltar a su deber de leer el Corán y ser devotó a Alá. En fiestas, encuentros, la música estuvo y sigue presente como una actividad que revela la identidad de los pobladores, en los que instrumentos árabes se mezclan con tambores y 24 danzas, no todas admitidas, daban cuenta de la variedad.
La protección de los askias favoreció la escritura. León el Africano ya señalaba: “jueces, imanes y eruditos, todos bien pagados por el rey, que muestra gran respeto hacia los hombres de saber”. Según el propio León, cuya vida es tan fantástica, los libros eran el equivalente de una moneda y entre grandes personajes se consideraba un libro el mejor obsequio.
De las grandes patrimonios de Tombuctú, sin duda se destacan sus bibliotecas y libros. Una de ellas fue la biblioteca errante que conformó lo que hoy se llama Fondo Kati: salió de España tras la expulsión del cadí Ali Ben Ziyad al-Quti, un juez civil de los musulmanes de Toledo que antes de irse recitó El Corán en la mezquita de las Tornerías y se llevó sus 400 manuscritos en árabe, hebreo y castellano aljamiado que atravesaron el desierto en camello, llegó a la comercial ciudad de Gumbu en Ghana hasta que murió en 1516.

De Mahmud Kati, sucesor en el linaje, hay pocos datos: su apellido verdadero era al-Quti (que significa “godo”) y estaba relacionado la dinastía de Witiza, que ocupó un espacio prominente en lugares como Toledo y  Córdoba así como tuvo a personalidades ilustres como Hafs bin Albar al-Quti y Suleymán bin Harit al-Quti. Vagó por el Magreb, cumplió su peregrinaje a La Meca, siguió el Tanezruf rumbo a Walata, la resplandeciente y negada Biru y no dejaba de adquirir libros-
La vida de Mahmud cambió al conocer a Askia Mohamed, militar de alto rango de la etnia soninké que se había convertido al Islam y tenía el propósito de llevar su fe hasta los confines del imperio songai, lo que logró no sin sangre (exterminó a toda una villa judía en Tindirma y los enterró en fosas comunes) y conflictos interminables que no impidieron a Mahmud casarse con una hija suya y servirle como perito en leyes. De su obra, misteriosa y aguda hay numerosos tratados, pero ninguno tan singular como Tarik el-Fettach, su Crónica del Viajero, donde se atrevió a romper el silencio sobre la cultura africana y restituir vívidamente las costumbres, la cultura y la historia del África subsahariana.
Coleccionista, bibliófilo perseverante, aprovechó la fortuna que le proporcionó la posesión de tierras que superaban en extensión las que tuvo en Al Andalus, fue reconocido por su amor hacia la cultura y no se detuvo en adquirir los más extraños volúmenes de su tiempo. Uno de sus libros, recibido del propio Askia Mohamed, era un tratado matemático que todavía se lee con las imprecisas marcas personales, pero sus notas sobre geografía e historia son una enciclopedia de los datos nunca revelados de España y África. Una de sus notas mencionaba que había adquirido la Kitab as-Shifa (Biografía de Mahoma) de Iyad, un al-andalusí procedente de Ceuta, y fijaba el precio del libro en 225 gramos de oro pagados el 22 de julio de 1468.

El Fondo Kati nunca fue una biblioteca común. Ni su número es habitual en las bibliotecas ambulantes (comenzó por superar la cifra de 400 volúmenes y sobrepasó para el siglo XXI los 7000); tampoco deja de sorprender que sus manuscritos híbridos salieron en unas condiciones clandestinas de España, pasaron de mano en mano de Marruecos a Walata en Mauritania y estaban en el Níger hacia el siglo XVI. Aproximadamente en 1818, ya con los aportes del sufismo, sus herederos la escondieron cuando los franceses la buscaban en Malí para llevársela a París.
Volvió a reaparecer la colección en 1990 y para 1999 estaba abierta al público, con los apuntes que solía hacer el malhumorado de Mahmud Kati a sus textos que proceden de fuentes árabes, españolas, hebreas e incluso francesas y que León el Africano admiró sin medida. Según la versión de Ismael Diadiè Haïdara, descendiente autorizado de los Banû l-Qûtî (corrompido como Kati), hay más de 300 archivos que permitirían reescribir los lazos entre Tombuctú y el exilio morisco español, lo que es maravilloso, irremplazable y nos pone ante una situación privilegiada para dejar atrás los libros de historia tradicional en España y recuperar una crónica íntegra y más honesta.

Ismaël Diadié Haïdara, quien ha afirmado que más que un hombre es una biblioteca multicultural, estuvo buscando sus orígenes desde afuera sin saber que la clave estaba en la biblioteca de los godos islamizados donde habían guardado los libros de esa España extraviada en un espacio muy humilde, volvió como en las leyendas a las tierras de sus antepasados para pisar la plaza de Zocodover tras el revuelo de prensa de 1999, y obtuvo el apoyo de la Junta de Andalucía, la cual hacia 2033 finalmente reivindicó la denuncia que hizo José Ortega Y Gasset en 1924 y creó la Biblioteca Andalusí de Tombuctú, en un hermoso edificio de 800 m2 donde se hizo el esfuerzo inicial, que lamentablemente se ha perdido, de restaurar algunos volúmenes.
Uno de los tres manuscritos aljamiados de  El Corán, junto a los de Estambul y El Cairo, es el de Malí copiado en el año 1203 con folios fabricados de pieles de decenas de animales seleccionados y purificados, escrito con cursiva andalusí y cúfico, con una cubierta mudéjar que tuvo al principio incrustaciones en oro que desaparecieron. Es el Corán más antiguo del África subsahariana.

En un manifiesto público fechado el 25 de Febrero de 2000 autores como el fallecido Premio Nóbel de Literatura José Saramago y autores de enorme importancia como Juan Goytisolo, Antonio Muñoz Molina, José Da Silva Horta y Ousmane Diadié Haidara, entre muchos otros,  alertaban sobre el estado del Fondo Kati: "Hoy, tres mil manuscritos de una familia exiliada de Toledo –la Familia Kati– están en peligro de destrucción en Tombuctú. El diario ABC de España, News and Events de la Northwestern Uiniversity de EEUU, el Boletín de la Saharan Studies Association de EEUU, y el 26 Mars de Mali llevan meses señalándolo en vano.
John Hunwick, de la Universidad de Evanston, EEUU, considera que esta Biblioteca se puede comparar con la curva del Níger al Nilo y al Mar Muerto en lo que a manuscritos se refiere. Estamos de hecho, a nivel de documentos, ante el más importante legado andalusí fuera de las fronteras de España.

La familia Kati (Banú l-Qûtî), se exilió en Toledo en Mayo de 1468. Se instaló desde entonces en la Curva del Río Níger (Mali), donde se mestiza con la familia real de los Sylla (1470), los  renegados portugueses (1591), y los comerciantes sefardíes de Fez (1766).
El más conocido de esta familia es Mahmûd Kati, cuya obra histórica, el Ta´rîkh el Fettaâsh fue reeditada bajo los auspicios de la UNESCO en su colección de obras representativas, Serie Africana. Los trabajos de Brun (Francia), Nehemia Levtozion (Israel), J. Hunwick (EEUU) Madina Ly Tall (Mali), Zakari Dramani Issofi (Benin), Adam Bâ Konaré (Mali) y Michael Timowsky (Polonia) muestran la importancia de esta obra de los Kati y su importancia en el nacimiento de la escritura de la historia en África.
En este Fondo existen documentos únicos sobre la penetración del Islam en España, el destino de las familias visigodas después de la caída del reino de Toledo, el exilio en África de miles de hombres de letras andalusíes como Es-Saheli de Granada y Sidi Yahya al Tudelí, el paso de León el Africano por la curva del Níger o la conquista del Imperio de Songhay por el almeriense Yawdar Pasha y su ejército de moriscos y renegados españoles y portugueses....así como varios centenares de manuscritos andalusíes.

Tememos la dispersión y desaparición de 5 siglos de historia de una familia ibérica en África. Cada día que pasa, un documento puede destruirse y con cada manuscrito perdido desaparece una porción de la historia de la humanidad. Por tanto, sumamos nuestra voz a la del poeta José Angel Valente para que “se salve urgentemente este tesoro hispano-portugués, único en África".
Lamentablemente, para 2012 el Fondo Kati todavía esperaba buena parte de la ayuda de la Junta de Andalucía, dispersada por demagogos y políticos irresponsables. Los 7000 libros que ha cuidado Haïdara están en peligro ante el silencio de una humanidad sobre la que operan los agentes de la amnesia, pese a que el tatarabuelo del intelectual escribió: “Hemos perdido el color y la lengua, pero nos queda la memoria”.

Bastó un golpe de estado en Malí el 22 de marzo de 2012 para que fuera más evidente su precariedad tras la captura de la ciudad de Tombuctú junto a Gao y Kidal por el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), que aspira a crear un territorio autónomo sahelo-sahariano para el nómade pueblo Tuareg, lo que genera enfrentamientos con sus adversarios naturales, hoy en el poder desde fines del 29 de marzo tras un golpe de Estado que llevó a la conformación del Comité Nacional para el Retorno de la Democracia y el Restablecimiento del Estado (CNRDR), dirigido por el ambiguo capitán Amadou Sanogo.


Sobre la abnegación y la perseverancia: el anónimo trabajo de los bibliotecarios africanos

Hay autores como Abu al-Abbas Ahmad bin Ahmad al-Takruri Al-Massufi al-Timbukti (nacido en 1556), que da nombre a la biblioteca pública de Tombuctú y preserva 20.000 manuscritos, donde resguarda sus crónicas, que resultan fascinantes porque era un contemporáneo de Shakespeare que se afectó por la traición y por el amor. En un sublime poema se atrevía a expresar un tema que se volvería nostálgico, identitario y popular: “La sal viene del Norte, el oro viene del sur, la plata viene de los blancos, pero la palabra de Dios, los cuentos hermosos y las posturas santas sólo los hallarás en Tombuctú”.

El amor por los libros no era inusual y se citan anécdotas que tal vez exageran, pero definen un contexto. Se dice, por ejemplo, que Al Uaqidi al morir en el año 823 dejó 823 baúles de libros y que el erudito Al Jahiz fue uno de los primeros hombres víctimas de su biblioteca porque al caerle un armario con libros lo aplastó y murió. Son curiosidades, pero asombrosas porque en la misma fecha una biblioteca en Europa apenas llegaba a 2000 títulos en un monasterio. Sobre todo a partir de la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 el exilio de familias morismas al África estableció distintas rutas de libros que fueron sacados para ser salvados de la hoguera, y entre algunos de los que huyeron estaban Al Fazzazi el Qurtubi (1229), Alí ben Ziyad (1468), el arquitecto y poeta Es Saheli (1290), el “último visigodo”, Yuder Pachá y el mitológico Azzan el Wazani mejor conocido como “León el africano”.

Una prueba de la enorme inversión en conocimiento que se hizo en esta región son sus legados, aunque hay que admitir que el 50% de 500.000 libros y archivos han desaparecido. Hoy nada más en Malí hay 408 colecciones privadas de manuscritos, entre las que sobresalen unas 25 cuyas características de organización son peculiares: ʿAbd el-Raḥmān Haman Sīdī, Aḥmad Būlaʿrāf al-Tikni, Fondo Aḥmad Goumou, al-Ḥassānī, Al-Imām al-Aqib, Al-Imām Alfa Sālem, Al-Imām Al-Suyūtī, Al-Muṣṭafā Konate, Al-Anṣārī and Sons, Alfa Bābā de Sankore, Al-Qādī ʿĪsā, Al-Wangarī, Fondo Kaʿti, Mamma Haidara, Muḥammad Maḥmūd (Ber), Muḥammad Tashīr Shirfī, Muḥammad Yaḥyā w. Bou, Shaykh al-Arawānī, Shaykhna Bul Kheyr, Shaykhna Sīdī ʿAlī, Sheibani Maiga, Sīdī Lamine Sīdī Goumou, Sīdī ʿUmar Idje, Zawiyatou al-Kunti y Zeinia (Bou Djebeha).

En la casa de la familia El Sayuti hay 2.500 textos clásicos, fue fundada en el siglo XVIII por al-Ḥājj Muḥammad al-Irāqī, quien abandonó su país para divulgar la doctrina de Mahoma y llegó hasta Tombuctú. La Biblioteca Zeinia, en la villa de Bou Djebeha llegó a ser creada por Ṭālib Sīdī Aḥmad b. al-Bashīr Sūqī al-Adawī hacia 1762 como un centro para manuscritos sagrados, en los que el dueño era un connotado especialista. Su hijo Ibrāhīm continua la tarea de copiado, poniendo fondos de su propio bolsillo y ahora está Shaykh Baye b. Shaykh Zeini, quien se ha ocupado de difundir la importancia de sus obras para atraer el apoyo extranjero que permita financiar proyectos de conservación.

La Biblioteca Mama Haidara, fundada en el siglo XVI en la villa de Bamba que está a 200 kilómetros de Tombuctú, tiene 21.000 manuscritos algunos quemados por un fuego accidental y tuvo su origen en una idea de Muḥammad al-Mawlūd. A mitad del siglo XIX, cuando todo era peor y nada prometía tiempos mejores, la colección fue asumida por Muḥammad al-Ṣāliḥ y reorganizada en un nuevo edificio por Haidara, quien vivió entre los años 1895–1981. Hacia 1973, un grupo de ladrones saqueó parte de sus libros, pero Haidara no se desmoralizó y contribuyó a constituir las bases de lo que sigue siendo un centro especializado en libros medievales de gran nivel. Como suele suceder, su crónica incluye interminables trámites para mejorar el actual edificio, con doce cuartos, oficinas, dos cuartos de huésped, Sala de Libro Raros y Manuscritos, cuartos de digitalización, laboratorio de conservación y restauración, sala de computadoras, sala de lectura y hasta un Café con wifi que mantiene la dignidad de las mejores bibliotecas del mundo africano con exposiciones frecuentes y cursos de formación para jóvenes generaciones.

En cuanto al Centro de Documentación e Investigación Aḥmed Bābā (CEDRAB) hay que indicar que fue creado en 1970, tras un congreso de expertos de la Unesco realizado en Tombuctú en 1967. Bajo el patrocinio de Kuwait, el lugar pasó a disponer de mejores recursos y hoy es un pilar de los institutos de investigación sobre el pensamiento islámico-africano  con un catálogo apenas culminado en 2003. Por otra parte la Biblioteca Shaykh al-Arawanī fue fundada en el siglo XVII a 230 km de Tombuctú en la villa de Arawān por Muḥammad Maḥmūd y heredada por su hijo Adel, que se ha dedicado a afianzar la biblioteca en un nuevo edificio.

La biblioteca Aḥmad Būlaʿraf al-Tikni le perteneció a Aḥmad Būlaʿrāf, quien había nacido en 1884 en Guelmīm, y de sus fondos en los empleó 11 copistas incluido su hijo valdría la pena citar obras como al-Wahāj, Naḥū al-Shaharaynī y Nazmūl ʿAshmawi del polémico Muḥammad Yaḥyā b. Salīm al-Walātī; también estaría Manfaʾatu al-Ikhwāni fi Shuwābil al-Iman de Aḥmad b. Būlaʿrāf; un clásico como al-Abqarīʾ fī Nazmi Saḥwi al-Akhdārī de Aḥmad b. Muḥammad b. Ubba al-Mazmarī. De Būlaʿrāf sobresale un título poco conocido como Izālat al-Rayb wa al-Shak wā al-Tarīt fī Zikr al-Muʾalīfīn min ʿulamāʾ al-Takrūr wa al-Ṣaḥrāʾ wa Shinqīṭ, en el que se utilizó la mano experto de copistas y el consejo de bibliófilos. Son joyas, pero no hay olvidar que solo el 13% de la literatura en lengua árabe ha sido traducido en Occidente.

De la biblioteca de Aḥmad Bābā b. Abiʾl ʿAbbās, hay que decir se fundó en el siglo XIX bajo el protectorado francés. No ha tenido mucha fortuna porque parte de su legado se ha perdido, pero se ha mantenido la continuidad de la institución: en 1930 al-Qāḍī Muḥammad al-Amīn se encargó de la biblioteca y tras su muerte en 1982 lo hizo al-Qāḍī ʿUmar Shirfī. El caso de la biblioteca del copista y bibliófilo Muḥammad Maḥmūd, en la villa de Ver, a unos 50 kilómetros al este de Tombuctú, es interesante porque demuestra cómo vence la perseverancia: el hijo Fida Muḥammad Maḥmūd, en 1988, reunió los manuscritos e hizo el primer inventario que hoy llega a casi 2700 manuscritos sobre los más heterogéneos tópicos del conocimiento humano.

Por ahora, aquí dejo las primeras líneas de un informe en proceso que atestigua el gran valor de los bibliotecarios en defensa de las bibliotecas contra toda forma de terrorismo. En enero de 2017, un grupo yihadista quiso incendiar los manuscritos más antiguos. Pero esta resistencia contra el olvido sigue como una tradición evolutiva digna de nuestro mayor reconocimiento en la noble historia de África.



Fernando Báez. Autor de Las maravillas perdidas del mundo: Breve historia de las grandes catástrofes de la civilización (3 tomos, 1600 pags.,2017). Es experto en Biblioclastía, sus obras pueden consultarse en el siguiente sitio: http://fernando-baez.blogspot.com.ar/

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Nota: Las imágenes pertenecen a estos espacios:
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